DESPOBLACIÓN

 

LOS DESPOBLADOS SORIANOS
© Isabel Goig Soler

© El trabajo sobre los Despoblados Sorianos para nuestras páginas es propiedad intelectual de Isabel Goig Soler

 

La Pica

Despoblado perteneciente a Tajahuerce

El despoblado de La Pica es, tal vez, uno de los más renombrados de la provincia de Soria. Sobre él se instituyó un título nobiliario con el mismo nombre y, debido a ello, algunos investigadores se han interesado por él.

Todavía pueden verse, a los pies de la torre, las ruinas de algunos edificios, relativamente recientes, tal vez dedicados a guardar el ganado, y de una pequeña iglesia. La torre formó parte de una red de vigilancia compuesta por ella y las de Aldealpozo, Castellanos del Campo y Masegoso, todas en pie, no sé si habría que decir milagrosamente.

Por el lugar discurre un arroyo que recibe el mismo nombre que el despoblado y todo el entorno, en el fondo de un barranco, y respaldado por la Sierra de la Pica, resulta bastante inquientante. Cuando, en el siglo XVIII se deshabitó, el archivo, imágenes y altares de la iglesia pasaron a Tajahuerce. Dicen los habitantes de este lugar que les apodan “los caciques” porque pasaron a ser los propietarios del despoblado y, con él, del torreón. Cinco eran los habitantes con que contaba el hoy despoblado, todos colonos del marqués de la Pica o, como recoge el Catastro de la Ensenada “cinco habitantes pertenecientes al marqués del mismo nombre”.

El marquesado de la Pica se halla, desde su creación en 1684, en poder de una familia chilena, descendiente del linaje de los Salvadores y de apellido Bravo de Saravia. Eran, antes que marqueses, señores de La Pica y Almenar. Emparentaron, como era frecuente entre la nobleza, con otros de su rango y condición, en principio sorianos, como los Castejón de Ágreda, y más tarde chilenos.

Por desidia y por no haber hecho efectivos los derechos de sucesión, el marquesado estuvo vacante casi un siglo, hasta que en 1913 lo rehabilitó Fernando de Irarrazabal y Fernández y aún, un sucesor de éste, hubo de rehabilitarlo de nuevo en 1988.

Eran también propietarios, en Soria capital, del palacete de la plaza de Abastos, dedicado muchos años a colegio, conocido como el de Doña María. Los escudos de la familia pueden verse en la fachada.

Ahora, el lugar donde todavía se mantiene la torre de La Pica es visitado por nostálgicos y cazadores, quienes, a buen seguro, cobraran buenas piezas, sobre todo de liebres.

Puede encontrarse, en el Mapa 1/50.000, hoja 350, entre las localidades de Aldealpozo y Omeñaca. Su acceso es fácil y casi todo puede hacerse en vehículo, sin que necesariamente haya de ser todoterreno.

CASTILLOS DE SORIA de Jaime de Sosa Castillos de Soria - La Pica

 

La Vega y Lería

Despoblados pertenecientes a Yanguas

Los hoy despoblados de La Vega y Lería, pertenecientes a la antigua Comunidad de Villa y Tierra de Yanguas, en Tierras Altas, fueron del señorío del conde de Aguilar y marqués de Aguilafuente, señor de los Cameros. Caminaron juntos a lo largo de la historia y juntos aparecen en las estadísticas desde 1900 a 1960, formando municipio. Se ubican al Norte provincial, limitando con la Comunidad de La Rioja y rodeados por el Este con la Sierra de San Cristóbal, que abre paso al río Cidacos, al que se va siguiendo durante todo el trayecto que discurre desde Yanguas a Enciso –por la C-115- por unos parajes naturales impresionantes. Río y carretera atraviesan, por tanto, los que fueron término de La Vega y Lería, agregados, en la década de los años 60, al municipio de Yanguas. Varios arroyos descienden desde las altas sierras, yendo a desaguar al Cidacos: Trabazas y Majadal por la margen derecha, y Muga, Lería y Cabras, por la izquierda.

En la época del Catastro de la Ensenada contabilizaban alrededor de cuatro mil yugadas entre los dos pueblos, en las que estaban incluidas montes, arroyos y “suelos del pueblo murallas adentro”; debemos entender aquí por murallas los muros de separación de tierras. Su monte estaba poblado de roble, encina y estepa “que nada produce por la leña mediante no permitirse corte ni limpia alguna de ellos ni menos por la bellota atento a que rara o ninguna vez se cría por la frialdad del país”. La poca tierra fértil estaba destinada a pastos para el ganado, cereal y tan pocos bisaltos y yeros que ni tan siquiera diezmaban, aunque más adelante nos encontremos con que también de ellos debían entregar a la Iglesia su parte. Tenía Lería 23 colmenas, 204 cabezas de merinas, 200 de caprino, 20 de vacuno –algunas de labor- 16 asnos y 8 puercos. Excepto 74 merinas de vientre, no había trashumancia. El número de cabezas total y de yugadas de tierra, es básicamente similar al de La Vega.

Los diezmos –ganado sobre todo- iban a parar a la mitra de Calahorra –a cuya diócesis pertenecían- y a las iglesias parroquiales de Santa María y San Lorenzo de Yanguas; este impuesto suponía, por un quinquenio, y sólo para el lugar de Lería, 60 medias de trigo común, 30 de centeno, 3 de cebada, 3 de avena, 3 corderos merinos, 6 corderos churros, 3 chivos, 1 cerdillo de leche, 3 celemines de bisaltos y 4 celemines de yeros. Más o menos lo mismo pechaba La Vega.

El común era propietario del monte, algunas tierras, el horno y la taberna de cada uno de los lugares. Lería tenía una hipoteca sobre sus propios a favor de las iglesias unidas de Santa María y San Lorenzo, por un dinero prestado para la reparación de la iglesia del pueblo. Entre los gastos a los que debía hacer frente este común estaba el pago al regidor, nombrado por el conde de Aguilar, y que suponía, para cada una de las dos comunidades 15 reales.

En 1754 vivían, en Lería, 18 vecinos y medio (el medio siempre es referido a una viuda), en 14 casas; en La Vega, 17 vecinos en 15 casas. En 1845 había 28 vecinos –102 almas- en Lería, y 23 vecinos –90 almas- en La Vega. A partir de 1900 aparecen juntos con 285 habitantes (93 más que cincuenta años antes), 193 en 1910, 234 en 1920, 230 en 1930, 195 en 1940, 147 en 1950 y 112 en 1960, antes de pasar a depender de Yanguas y hasta su desaparición unos quince años después.

Limitan al Norte con el término de Munilla y Las Ruedas de Enciso; al Sur con Yanguas y La Mata; al Oeste con término de Munilla y La Mata; y al Este con Garranzo (La Rioja). Pueden localizarse en el mapa 1/50.000, hoja número 280.

INMA nos ha enviado algunas fotos y nos comenta:

Hola. Soy una descendiente de La Vega, una de las tantas familias que ha restaurado manteniendo la arquitectura del pueblo. Un pueblo lleno de encanto y aunque de sensación de despoblado muy habitado en los meses de verano y puentes. Una vez al año el segundo sábado de agosto el pueblo se llena tanto con los antiguos pobladores de La Vega como de sus descendientes, incluidos gente de paso que ha fijado su segunda vivienda en este pueblo que encanta a quien lo ve, en esta fiesta se celebra una misa en la ermita de la Soledad y acaba en la chopera del pueblo con una comida para todos los que se quieren quedar. Es un día de reencuentros y recuerdos. El pueblo conserva su horno, sus lavaderos y sus dos fuentes. Es un pueblo que aunque lo denomineis despoblado, tiene unas 18 ó 20 casas arregladas y no podemos considerarlo para nada como una aldea olvidado de nadie. Agrería que publicaseis las fotos y si teneis alguna duda os pongais en contacto conmigo. Un saludo y gracias.

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La VegaLa Vega

La VegaLa Vega

PERE nos escribe y nos cuenta:

He visitado recientemente el pueblo, Lería, y cuesta imaginar la desolación y el abandono que se respira por doquier. Saqueado, abandonado y muchas mas expresiones tristes que no terminaría nunca.
Cuesta imaginar que en otro tiempo sus habitantes pudieran vivir alli. Apartados del mundo y haciéndolo todo de forma artesanal.
Con que pocas cosas se conformaban. Por mucha imaginación que pongas no te puedes imaginar que algún día tenían sus propias fiestas. Como lo celebraban ????
Creo que en ese entorno la solidaridad entre vecinos era su mayor y mejor vinculo. Lo que realmente les animaba a seguir alli, sacándole a la tierra tan abrupta el mejor partido y compartiendolo.
Es importante que para que no se olvide nunca de su existencia que los descendientes de sus habitantes aportemos nuestro granito de arena para conseguirlo.
Enviemos fotos, actuales, antiguas, etc. Todo para que no caiga en el olvido.
Nuestros antepasados se lo merecen.
Os envío unas fotos, porque yo he estado alli y antes también viví alli por algún tiempo.
Saludos,
PERE

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LeríaLería

 

Lería por Susagna Laya
Ermitas en Monte Real y la Villa: San Cabrás (Lería), blog de Idoubeda Etno
Lería, de Faustino Calderón
Yanguas
Fotos de Despoblados

 

Lérida

Despoblado perteneciente a Retortillo

Del despoblado de Lérida, en el término municipal de Retortillo, se conserva todavía, íntegra y restaurada, su iglesia, ahora convertida en ermita y dedicada a San Miguel. Hasta ella acuden los habitantes de Retortillo cada año, a principios de mayo, en romería, provistos de insignias y pendones; y ante ella subastan en esa fecha rollos, roscas y palomas.

Sobre el solar de ese antiguo despoblado se concedió, en 1700, un título nobiliario, el condado de Lérida, en la persona de Luis de Gares y La Cerda, regidor de Soria y señor de ese lugar. Fue esta familia de gran renombre en Soria, propietarios de casas y tierras, emparentados con otros nobles, y dueños de la casona donde en la actualidad se asienta el Instituto Antonio Machado. Poseían también la casa frente a la iglesia de Santo Domingo, donde durante años se ubicó el Gobierno Civil; esa plaza lleva el nombre de estos nobles. Sus armas en escudos de piedra pueden verse en el interior de la iglesia mencionada, en la capilla de la que fueron patronos.

Los datos concernientes a este despoblado no aparecen, por separado, en el Catastro de la Ensenada, pero se le menciona junto con Retortillo. Así sabemos que se le nombra como “el término que llaman Lérida”, o “el término que llaman de Lérida situado en sus confines y jurisdicción [de Retortillo]”,  cuando se trata de calcular el impuesto de las tercias. Para recabar los datos se presenta “Balerio Gomez, apoderado del conde y entrega una copia del título que verifica la enagenación de las alcabalas y tercias que en esta villa [Retortillo] pertenecen al expresado conde de Lérida, despachado a favor de Bernardo de Torres y de los mayorazgos de que era poseedor el 16 de octubre de 1610”. Se requiere, tanto a Valerio como al cura de Retortillo, para que presenten los mismos documentos referidos al despoblado de Lérida, y se les ha de reclamar varias veces, con apercibimientos incluidos “con apercibimiento que en su defecto, en el plazo de dos días [si no se han presentado] se procedrá a la declaración de dichas rentas y oficios [fiel almotacen y cargos de ayuntamiento] a favor de la Real Hacienda”.

Por fin el apoderado exhibe los documentos: un título y privilegio de fiel ejecutor despachado a favor de Bernardo de Torres y Bolea el 15 de julio de 1617 y el correspondiente a la enagenación de la escribanía del número del ayuntamiento de la villa. Al día siguiente, el cura, Francisco Miguel Sanz, presenta el “privilegio o título que le asiste para la percepción de los frutos de tercias del sitio que dicen del Lérida”.

Gonzalo Martínez Díez sitúa el despoblado en la Comunidad de Villa y Tierra de Atienza. Confirma la existencia de la ermita de San Miguel y dice que puede localizarse en el Mapa 1/50.000, hoja nº 405, latitud 41º, 20’,04’’ y longitud 0º,41’,01’’. 

 

Retortillo de Soria    Retortillo de Soria  CASTILLOS DE SORIA de Jaime de Sosa Castillos de Soria - Retortillo de Soria

 

Masegoso

Despoblado perteneciente a Pozalmuro

En el valle por donde discurre el Rituerto, entre las sierras de La Pica y el Madero, pueden verse todavía los restos de la torre de vigía de Masegoso; tanto ésta como las torres de Castellanos del Campo, La Pica y Aldealpozo, han dado pie a historias y leyendas, debidas a la pluma de Manuel Ibo Alfaro y las siguientes reediciones del padre Zamora Lucas y de Vicente García de Diego; en el caso del despoblado que nos ocupa, se trata de la novelita “El fantasma de Masegoso”.

Este lugar fue uno de tantos de donde salió una leyenda sobre el envenenamiento de toda la población, leyenda con la que también se justifica la despoblación de Mortero, Fuente del Rey y otros lugares; a partir de ese rumor popular y mezclándolo con odios entre familias por propiedades, con el aditamento de la tía Avedícula, una mezcla de celestina y bruja, Ibo Alfaro escribiría su novelita y haría famoso al despoblado, como hiciera también con la leyenda de La Pica, o la de los amantes de Peroniel y tantas otras.

Para la despoblación de Masegoso  -como para tántos otros lugares- no se encuentra explicación satisfactoria, ya que tanto su buena ubicación, su abundante agua, y el buen pasto del monte, hubiera podido sostener un buen número de personas, pero el caso es que ya en el siglo XVIII ya había siete casas arruinadas, cinco sin morar, sólo siete vecinos y dos pobres de solemnidad; se empleaban en la agricultura y no poseían animales de lana.

El Común era propietario del horno, la dehesa y el monte bajo. Cada año arrendaban al conde de Gómara el agostadero de la espiga de los sembrados por 674 reales. Precisamente para tener derecho a pastos, tenían propiedades en Masegoso en marqués de La Pica, los mayorazgos de Francisco Gómez, Diego y María de Morales y Diego de Castejón; Gregorio Carrillo, de Soria; Alvaro Muñoz y Torres, de Ciudad Real; Antonia Josefa de Sevilla y Miranda, de Lumbreras; José y Jerónimo Muñoz de Morales, de Pozalmuro, entre otros nombres con el “don” delante, lo que viene a decir que son del estado noble (con título o sin él) y/o eclesiástico.

Estos nobles ayudarían a los agricultores en la carga de los impuestos, ya que, aunque de realengo, como se verá el común debía hacer frente a 59 reales para el cura del lugar por la oblación y letanías; 120 reales para las festividades de San Gregorio y la Santa Cruz, por misas y actos religiosos; por pasaje de soldados pobres y cristianos nuevos 140 reales; al convento de la Trinidad de Burgos, para la redención de cautivos, 5 reales; al convento de la Misericordia de Soria, también para redimir cautivos, 4 reales; a la Casa Santa de Jerusalén, 10 reales; al sacristán por asistir a la iglesia, 36 reales. Gastaban el limpiar la fuente 90 reales al año; en limpiar las acequias, el río Rituerto y composición de caminos, 250 reales; al alcalde por ir a juntas del sexmo, 15 reales; y por último, a la persona que hace los repartimientos de débitos, 22 reales.

En lo que fuera término de Masegoso abunda el agua; además del río Rituerto, dos manantiales, de nombre Dehesón y Masegoso humedecen un terreno donde abunda la mansiega (hierba dura parecida a la anea) y de donde ha derivado el topónimo de ese lugar. Puede localizarse en la hoja 351 del mapa 1/50.000, entre Villar del Campo y Pozalmuro.

CASTILLOS DE SORIA de Jaime de Sosa Castillos de Soria - Masegoso Pozalmuro - Web de Mortar 

 

Mazalacete o Mazaracete

Despoblado perteneciente a Cihuela

Mazalacete tenía un oratorio que estaba dedicado a Ntra. Sra. de Mazalacete, de esta imagen, por el momento, se desconoce su paradero.

Dista una hora de camino del pueblo por el camino de la Represa carece de arbolado, mantiene algunas edificaciones derruidas como la capilla y el palomar y no hace muchos años alguna casa, solo produce grano y vino.

En la capilla tenia una campana, y varios cuadros de algún mérito artístico, perteneció al Sr. Marqués de Soria.

En el año 1881 lo habitaban 4 vecinos.

por Honorio Martínez Martínez

Cihuela

Ontálvaro u Hontálvaro

Despoblado perteneciente a Villar del Río

Gonzalo Martínez, en su publicación sobre las Comunidades de Villa y Tierra, da  el año de 1594 como fecha en la que se ha encontrado documentación, pero en la sección de protocolos notariales del Archivo Histórico Provincial de Soria, aparecen documentos del siglo XVII. Concretamente, el 30 de septiembre de 1610, Juan Blazquez, de Ontálvaro, y su mujer Isabel Blázquez, de Aldealcardo, hacen testamento y mandan a la iglesia de Santa Ana, del lugar de Ontálvaro, una pieza de tierra en la rregadera (PN. 2772-4731). El 23 de junio de 1612, Antón Martínez, de Ontálvaro, vende a Diego Martínez, de Los Campos, unas piezas de tierra. Este despoblado de Tierras Altas, pasó de ser barrio de Aldealcardo a serlo de La Cuesta en algún momento de su historia.

Visto ya que en el siglo XVII vivían vecinos y su iglesia, dedicada a Santa Ana, seguía en pie, diremos que hubo en este pueblo del que sólo queda el nombre, un manantial de aguas que atraía a gentes de La Rioja y Soria en busca de alivio para sus enfermedades. Reproducimos algunos artículos publicados en el siglo XIX.

El Avisador Numantino. 10-6-1883.

“Aguas sulfurosas de Ontálvaro (Aldealcardo). El 1º del actual ha quedado abierto para la humanidad doliente este Establecimiento, que no dudamos adquirirá de día en día mayor fama, si el público le presta igual apoyo esta temporada que la pasada, en la cual acudieron doble número de enfermos que el año anterior. Los buenos efectos obtenidos en toda clase de enfermedades herpéticas, catarros gástricos y hepáticos crónicos, afecciones laríngeas, y en fin, en todas aquellas enfermedades donde se precisara una medicación diurética o laxante, hizo en el año próximo pasado que muchos enfermos volvieran en el mes de Septiembre a aprovecharse del benéfico influjo de estas aguas. De todas partes acudieron y en donde hay una extraordinaria fe en ellas, es en la próxima comarca de Cameros. Mucho contribuye a ello en primer lugar la facilidad que en las comunicaciones ofrece el coche diario de Soria a Calahorra, y además los atractivos que los que busquen tranquilidad y economía encuentran en las cómodas hospederías de Aldealcardo, y los que ofrece la villa de Yanguas a los que prefieren pasar la temporada más alegre y distraída tomando las aguas desde este punto. Los dueños por su parte no han omitido sacrificio alguno en aras de la humanidad doliente, y el Administrador D. Francisco Sánchez, ha hecho notables mejoras en su casa, hospedería de Aldealcardo, para que los enfermos puedan encontrar en ella todas las comodidades posibles.

 

El Avisador Numantino. 5-8-1883.

“Por tierra de Yanguas”. (…) Villar del Río, está llamado a ser cuartel general de los valientes y decididos bañistas que se determinen a escalar las alturas que conducen a los balnearios (digámoslo así) de Ontálvaro y de La Cuesta. (…). La subida de Villar a Ontálvaro hay que hacerla en dos jornadas. La primera, comprende la distancia que se recorre hasta Aldealcardo, hospedería obligada de los que quieren hacer la novena medicinal, y punto donde radica la administración oficial de las aguas; la segunda, siempre monte arriba, y hasta rebasar las nubes, desde este desdichado pueblo, notable sólo por su total carencia de arbolado, hasta la caseta que encierra la milagrosa fuente sulfurosa. Esta doble ascensión, y otra tercera que aun es necesaria para espaciar la vista por entre las ruinas del yermo pueblo que a la fuente da nombre, me han permitido a mí realizar aquel dicho “Desde Madrid al cielo” que tan frecuentemente se escucha a los que tienen nostalgia de la corte. Si cielo se llama a la altísima esfera bajo la cual flotan las nubes ocultando aquella a la vista de los mortales, cualquiera que hasta Ontálvaro ascienda, tiene a su alcance la satisfacción de poder dar un paseo por las mansiones celestiales. (…)”.

 

Recuerdo de Soria nº 4, 1884.

“Ontálvaro y La Cuesta. En el primer sitio y a tres kilómetros de la importante villa de Yanguas se encuentra un manantial de agua minero-medicinales, de las cuales, si bien no se ha hecho un análisis completo y exacto, resulta, por los ensayos practicados en ellas, ser muy parecidas en su composición química a las renombradas de Grávalos, y tienen idénticas aplicaciones coronadas por un buen éxito. Estas figuraron el la Exposición de Minería celebrada en Madrid, y a pesar de no tener en su abono el decorado de lujosa instalación, que no deja de ser factor importante en esta clase de certámenes, fueron premiadas por el Jurado con medalla de bronce. Hace dos o tres años las denunciaron, para intentar su explotación, algunos vecinos de Yanguas, los cuales construyeron un trozo de camino que partiendo del punto donde radican enlaza con la carretera de Calahorra, allí próxima. Las que brotan en el pueblo de La Cuesta (y están de las primeras un cuarto de hora de distancia) son menos sulfurosas, pero de efectos más purgantes. Muchos individuos de la denominada tierra de Cameros, bastantes naturales del país, y algunos de la capital concurren a hacer uso de ellas conociendo las saludables propiedades de que están dotadas, y aun soportando las numerosas molestias de un viaje, que siempre es incómodo cuando no se realiza con arreglo a los modernos adelantos del siglo”. Fuentes medicinales. Bonifacio Monge.

Tierras Altas. (Villaseca Bajera-Aldealcardo-Ontálvaro-La Cuesta)
(Ruta de la Despoblación 4)

Fuentes y Manantiales de J. I. Esteban JaureguiFuentes de Ontálvaro por José Ignacio Esteban

Osonilla

Despoblado perteneciente a Tardelcuende

Desde la carretera que conduce a Berlanga de Duero, frente al cruce que indica hacia Tardelcuende, en un altozano se asienta un templo románico en ruinas, el que fuera parroquia de Osonilla, en su día dedicado a la Asunción de Nuestra Señora. Este templo, al que se accede con facilidad, guarda en su interior –o al menos guardaba en nuestra última visita en 1997- una pila bautismal románica; las paredes de baptisterio aún enseñan marcas de pintura; frente a ellas, de construcción moderna –hacia el mil ochocientos- pueden verse los restos de una capilla dedicada a enterramientos de los que fueron señores del arrabal.

Durante la Edad media se consideró Arrabal de Soria, y fue dado en señorío en el siglo XIII; cinco más tarde era propiedad de “Juan Fernando Uriarte, de Vitoria, como marido de doña María Luisa Cereceda y Billanueba”. Se trataba de un señorío que no percibía, por el hecho de serlo, ningún beneficio, aunque sí de los cultivos que los colonos practicaban en sus tierras. Estas rentas que percibían los señores de Osonilla estaban fijadas según cultivaran una o media heredad, y se componía de parte de los tres cereales cultivados: trigo, centeno y cebada, y capones. Eran propietarios los Uriarte de un edificio con sierra, sobre el río –arroyo Valdomingo-, que tenían alquilado, en las fechas del Catastro de la Ensenada en mil reales de vellón al año. Un siglo más tarde, Madoz dice que Osonilla está situado en las inmediaciones de una bonita fresneda, que vivían 42 almas en 14 casas y que producía corte y aserrado de maderas, pues su término está enclavado en la zona conocida como Pinares Medios, productora de resina hasta que los problemas atenazaron al sector y acabaron con él. Como pueblo está deshabitado, aunque una casa permanece abierta, la de los guardeses de la hacienda, ahora propiedad de Nardiz Bernardo de Quirós, de la casa de los barones de Velli.

Limita al Este con Tardelcuende, O con La Ventosa y La Seca, Norte con Monasterio, La Revilla y despoblado de Ribacho, y al Sur con Matamala. Puede localizarse en el mapa 1:50.000, hoja número 378, latitud 43º 36’ 27’’, longitud 1º 01º

La Batalla de Osonilla
Tardelcuende   Ruta de la Resina   Tardelcuende   Tardelcuende - web del Ayuntamiento
Fotos de Despoblados

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