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En el veintitrés de enero
una fecha emocionante
con dinero o sin dinero
San Ildefonso adelante.
En este bello salón
se jugará a la pelota
y después de esta función
se podrá bailar la jota.
Que lo tratéis con cariño
con respeto y buenos modos,
igual el mayor que el niño,
porque la casa es de todos.
Hubo misa, danzas, sermón;
las gargantas de los curas
tan potentes y tan duras
produjeron sensación.
En procesión hemos ido
todos en comunidad.
Practiquemos la humildad
de nuestro santo querido.
Yo le vi tan sonriente,
cuando la gente bailaba
en la orilla de la fuente
que en poesía pensaba.
Si me queréis escuchar
y me prestáis atención
de la fuente quiero hablar
en mi humilde introducción.
¿Recuerdas, mujer madura,
cuando fuiste quinceañera
y sentías primavera
con el agua limpia y pura?
¿Cuándo por el mes de abril
te salió aquél pretendiente
y en la orilla de la fuente
te hablaba de amores mil?
¿De aquél cántaro que usabas
y supo tus relaciones
porque oyó conversaciones
cuando de verdad amabas?
¿Del botijo sin pitorro
que el agua tan fresca hacía
y cuando nadie os veía
bebíais los dos a morro?
Fueron costumbres de antaño
porque así se festejaba
de felicidad se hablaba
al unísono del caño.
A ti, varón o doncella,
de la actual generación,
hoy dirijo mi atención
porque tu madre fue aquella...
la del cántaro y la fuente
la del rostro sonriente
cuando fue joven y bella.
También tiene Casarejos
muchas más cosas y calles,
tiene colinas y valles
que enriquecen sus festejos;
sus fiestas emocionantes,
obsequia a los forasteros,
tiene mozos elegantes,
y todos están solteros.
Al redoble de palillo
aquí todo el mundo baila,
de San Leonardo, Vadillo,
de Navaleno y Talveila.
Que no falte la alegría,
venga juerga y diversión,
que todos sin distinción
pasemos feliz el día.
Que estos artistas sencillos
nos digan bien sus papeles,
que no falten sobadillos
magdalenas ni pasteles. |
ANACLETO SE DIVORCIA
Por aquí esta noche pasa,
si alguno lo hiciere mal
o no estuviera puntual
todo se queda en casa.
Por hacer esta función
ninguno cobra salario
ni tendrá jubilación.
¡Nos pasa igual que a Macario!
Adelante, ama de casa,
hay que hacer frente a la vida,
que no falte la comida
en esta fiesta que pasa.
Vete a la tienda a comprar
que la función va adelante;
si no la puedes pagar
que lo apunte el comerciante.
Por si alguno tiene prisa,
yo doy paso a los actores.
¡Y a divertirse señores,
que es lo que el cuerpo precisa!.
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Votos de guardar las
fiestas en Casarejos
José
Vicente de Frías Balsa
El día 19 de marzo
de 1637 los vecinos del lugar de Casarejos, aldea y jurisdicción de la
villa de San Leonardo, se reunieron a son de campana tañida como lo
tienen de uso y costumbre quando se juntan a tratar cosas tocantes al
servicio de Dios Nuestro Señor y al bien público del dicho lugar.
Eran: Francisco Miguel, regidor, Bartolomé de
Antón, procurador general, Bartolomé de Miguel, Miguel de Andrés, Juan
Pérez, Juan Antón el mozo, Juan Carro, Juan García, Tomás de Miguel,
Miguel de Barrera, ¿Roque? de Miguel, Sebastián de Nicolás, Bartolomé de
Antón el mozo, Andrés de Miguel, Juan de Ayuso, Juan de Benito el mozo,
Juan de Nicolás el viejo, Juan de Nicolás el mozo, Pedro Miguel el mozo,
Juan de Casarejos, Bartolomé de Casarejos, Miguel de Antón, Pedro
Hortego, Juan de Miguel Andrés, Pedro Corral, Juan de Benito el viejo,
Pedro Miguel el moreno, Pedro Miguel el viejo, Andrés de Nicolás, Juan
de Verzosa, Pedro Peña, Bartolomé de Ayuso, Juan de Peñaranda, Pedro
Abad, Juan Abad y Juan de Gonzalo.
Dijeron que en
atención a la reverencia debida al Dulcísimo Nombre de Jesús y que en
este lugar hay particular devoción a le hacer fiesta en cada un año
acodaron hacerla y guardarla, para siempre jamás, con entera devoción
como las demás fiestas de precepto del obispado de Osma, en el día
quince de enero de cada año.
Asimismo acordaron y
decretaron que, por cuanto en Casarejos tienen por patrón de su iglesia
parroquial a San Ildefonso y hasta el momento no se había guardado sino
como fiesta de devoción, para mejor y más bien servirle y reverenciarle
se guardase, en su día, como fiesta solemne.
Otro tercer acuerdo
tomaron, y también referente a cuestiones de fiestas de guardar. En esta
ocasión determinaron, por tener la profesión de carreteros -tema
estudiado por Armando Mateo López- y ganar de comer con sus bueyes, que
como hasta entonces no se había hecho ni era de precepto, guardar, de
aquí adelante y para siempre jamás, la fiesta de San Antón.
Juraron a Dios
Nuestro Señor guardar como días de precepto las tres dichas fiestas y lo
pidieron y suplicaron a Martín Carrillo Alderete del Águila, obispo de
Osma (1636-1641), lo confirmase y mandase guardar lo más firmemente
posible.
Luego los arriba
indicados, unánimes y conformes, habiéndoles les leído los decretos,
dijeron que los habían y hubieron por bien hechos y decretados y que
pedían y pidieron se les dé un traslado de ellos signado en pública
forma para suplicar al señor obispo o a su merced de su provisor les
mande dar despacho para la pretendida de su intento y en la forma que
más haya lugar.
Y Juan de Nicolás,
el mozo, de quien van firmados los decretos, dijo que oyó decir a
Catalina de Benito, su abuela, que murió de más de ochenta años, que
la fiesta de Señor San Ildefonso siempre se había guardado como de
precepto y que en esa conformidad se guardaba su fiesta y acudía a sus
vísperas en atención a que la dicha fiesta estaba votada antes.
Parte de aquellos vecinos de Casarejos han pervivido en algunos de los
actuales vecinos del lugar. Aun perduran apellidos como los de Ayuso,
Benito, Miguel, Nicolás, Peña, Peñaranda, etc.
© José Vicente de Frías Balsa
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