Cultura Popular Pastoril. San Pedro Manrique

 

"El Remojón" de San Pedro Manrique. Archivo Provincial de Soria.(1185 Archivo Carrascosa)La villa y tierra de San Pedro Manrique están situadas a espaldas de la sierra de Alba, en el nacimiento del río Linares, que vierte sus aguas al Ebro. La villa y sus veintiséis aldeas están emplazadas en una comarca natural, al Norte de la provincia de Soria, en las estribaciones del sistema Ibérico, entre la sierra Cebollera y el Moncayo.

Es una comarca fragosa, de montañas calvas, colinas cenicientas, fabulosas pedrizas en glaciares y verdes pradillos que florecen bien entrado el verano. Su paisaje es de fiereza y dramatismo. Sólo las praderas de las umbrías y los robledales de Montaves mitigan la amarga brisa de las estepas solitarias.

En las alcudias erosionadas de las montañas y en los collados abiertos por las fuentes del Linares, los aficionados a labradores cultivan los cereales castigados por los hielos de primavera y los pedriscos de verano.

Esta comarca, auténticamente serrana, de ambiente ganadero, vivero de emigrantes, limita al Sur con la sierra de Alba y fría; al Este, con la montaña de Alcarama y los montes de Fuentebella; al Norte, con los Altos de Pereita que lindan con La Rioja, y al Oeste, se abre en arco de media luna, sobre cerros erosionados, hacia Cebollera y tierra de Yanguas.

La villa cuenta con una población de mil habitantes que con los de sus veintiséis aldeas suman 4.788. El promedio de habitantes por cada pueblo es de unos 180, con tendencia a la disminución de población desde el año 1910, que poblaban 6.000 almas esta comarca frontera de la Rioja y Navarra.

Los habitantes de la villa y tierra de San Pedro Manrique tienen un estilo de vida pastoril: Pastores, cazadores y aficionados a labradores pueblan las sierras áridas y frías, emplazando los caseríos al abrigo de las colinas, al pie de un manantial o junto a una dehesa cercada de hayedos.

Son celtíberos íntegros, de estatura media, cráneo alargado, ojos claros y pelo castaño, que descienden de aquellos íberos magnánimos de las sierras distercias de los que dice Estrabón que se honraban en obsequiar a su huéspedes.

El abolengo de los grandes rebaños de merinos trashumantes, de la época floreciente de la "Mesta", ha dejado en estos pueblos las huellas de su tradición ganadera. La disminución de la población, con una corriente migratoria hacia la Rioja y otra a Extremadura, corre parejas con la disminución de la ganadería. Los hombres de esta comarca, como las aguas de las fuentes que ven nacer, emigran a otras tierras de promisión, para ganar, en batalla legítima, el pan de cada día.

Ya no quedan en esta comarca más que veintisiete mil cabezas de ganado merino trashumante, que se reparte aproximadamente de este modo:
10.000 cabezas en Oncala; 8.000 en Huérteles; 3.000 en El Collado y Navabellida; 3.000 en San Andrés de San Pedro; 2.000 en Palacio de San Pedro y Las Fuentes y 1.000 en Matasejún. Un solo ganadero de San Pedro Manrique contaba, en otros tiempos, con 10.000 cabezas de merinos. Sin embargo, la principal riqueza de esta comarca es la ganadería, que se ha revalorizado en la actualidad de manera sorprendente.

Es curioso hablar con los pastores que han hecho veinte y veinticinco veces las rutas de los cordeles de Castilla hasta Extremadura y sienten la nostalgia del recuerdo de estas frases:
"No hay grande de España, tan bien protegido por Alcaldes y Alguaciles, como lo están sus ovejas".

Sienten el dolor de contemplar roturadas las cañadas de seis sogas de anchura, 90 varas, 75 metros, y los cordeles de la mitad de anchura, por donde los rebaños trashumantes de merinos, oriundos de los traídos a España por una tribu africana en el siglo XII, iban y venían de Castilla a Extremadura, holgados de pastos, protegidos de alcaldes, lujosos de privilegios y orgullosos de sus fueros.

Los pastores dormían siempre al raso como fieles guardianes del rebaño. Al llegar la noche, cercaban el ganado con la red y los mastines trujillanos montaban la guardia contra las alimañas y avantos.

La llegada de los rebaños trashumantes a los pueblos de esta comarca ibérica, en el mes de junio, es todavía un acontecimiento extraordinario. La sierra pierde su hosco ceño y se embellece con el sonar de las esquilas. El paisaje se humaniza con las canciones de los zagales. Pastores y rabadanes narran las peripecias del viaje y sus luchas, que ahora son contra los seres humanos. Por las tardes, los dueños de los rebaños, montados en su yeguas tordillas, escalan las veredas de las montañas a llevar la sal envuelta en salvado para el ganado y el avío a los mayorales.

El esquileo y la marca del ganado son fiestas que se celebran en los pueblos de esta comarca con abundancia de presentes y regocijo de primavera. Las tortas encañadas, las golosinas y licores se reparten entre esquiladores y rabadanes con brindis de enhorabuena al ama de casa.

La víspera del esquilo por la tarde, los pastores cuidan de que no se moje el rebaño. El ama de casa hace rosquillas, tortas encañadas y exquisitas pastas, al horno o en sartén, y prepara las sopas de leche azucaradas que han de servir de postre a los invitados. al salir el sol, el ganado queda encerrado en el "guache", los rabadanes comienzan a trabar las reses y los esquiladores a darles a las tijeras.

Cada ganadero invita a sus familiares y amigos al esquilo. Se charla sobre el precio de la lana, del arriendo de los cortijos en Extremadura y si salen gordas las reses. Se come y bebe en abundancia ahítos de enhorabuena. Los esquiladores cantan a coro canciones alusivas al vino y caldereta.

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Mercado Tradicional de San Pedro Manrique, foto de César Sanz Marcos

Al llegar el mes de octubre los rebaños parten hacia Extremadura como ejércitos en campaña. Les esperan treinta días de jornadas, de sol a sol, en lucha permanente contra guardas y labradores. Hoy se echan de menos aquellos alcaldes de la "Mesta" que vigilaban sus privilegios. al frente del rebaño va el mayoral, general en jefe, con grandes recursos dialécticos para enfrentarse con los alcaldes de Castilla, que con la vara en la mano parecen Emperadores. Después siguen los rabadanes, que exploran los cordeles por ver si hay trampas donde queden aprisionadas las reses; luego, los pastores y zagales con los mastines, que, amorosos del rebaño, lo escoltan como a joya codiciada. Detrás continúa el intendente mayor o ropero, al frente de las yeguas de carga con el hato de ropas, comestibles y utensilios para el condumio.

Las calvas de las sierras distercias de la Ibérica se quedan mudas de soledad al partir de los rebaños de merinos. Los pueblos tristes y silenciosos vuelven a quedar enquistados entre la nieve en las abolladuras de las montañas cubiertas del manto nacarado de las celliscas. Es cuando quedan las estepas, con sus rizos rizados, reinas de la comarca, retadoras de la úrgura invernal.

Las zagalas cantan la canción de despedida de los pastores con el siguiente cantar:
"Mis amores son pastores,
pasan el puerto mañana,
quien fuera cantinerita
del puerto de Oncala"

La capital de la comarca es la villa de San Pedro Manrique. Perteneció al señorío del linaje de los Manrique, desde el año 1383 que fue nombrado señor de la villa don Diego Gómez Manrique. Su hijo don Pedro Manrique de Lara heredó este señorío y dio el apellido Manrique a esta población frontera del reino de Navarra. Los Reyes Católicos concedieron a los señores de esta villa el título de Duques de Nájera.

Los últimos señores de San Pedro Manrique han sido del linaje de los Gante, que defendieron con heroísmo y a costa del incendio de su palacio, esta noble villa, en la guerra de la Independencia, contra las tropas napoleónicas.

Quedan en la villa restos de sus murallas y su castillo defensivo del desfiladero del río Linares que da paso a la Rioja. Hubo un monasterio de templarios y tuvo cuatro parroquias y siete templos, lo cual revela su tradición religiosa. Aun quedan algunos palacios señoriales, de antiguos ganaderos de la "Mesta", con escudos nobiliarios expresivos de los privilegios concedidos por los Reyes en premio a la lealtad y riqueza de sus moradores.

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Mercado Tradicional de San Pedro Manrique, foto de César Sanz Marcos

En la villa se celebra un mercado ganadero los lunes al que acuden los habitantes de la comarca, mercado que ha perdido su color tradicional y se ha convertido, de feria ganadera, en mercado de estilo industrial, que abastece a las necesidades mercantiles de la región.

Han mejorado las comunicaciones de la comarca con una carretera que parte de Ágreda, cabeza del partido judicial y va hacia los Cameros pasando por San Pedro Manrique y Yanguas a enlazar con la de Soria a Calahorra. Hay otros ramales de carreteras, uno de Huérteles a San Pedro Manrique y otro de Oncala a San Andrés. Pero todavía no disfrutan de las comunicaciones telegráficas ni telefónicas, que hacen enfermar el corazón, con sus rápidas noticias, a los seres humanos que timen costumbre de vivir en la paz y sosiego de los siglos.

Los tipos populares de construcción en las aldeas de esta comarca son adecuados al clima, al medio geográfico y a los materiales de construcción en torno. Casas serranas de mampostería en dos plantas con robustos muros y pequeños ventanales. El bajo sirve de encerradero de ganado y en el primer piso se instala la vivienda familiar.

En estas aldeas se encuentran algunas casas señoriales con escudos en sus portadas, casas bien emplazadas, amplias, de robustos muros de piedras labradas, con patios murados donde hay otras construcciones menores que sirven de encerraderos de ganado, esquileos, parideras y almacenes de lanas.

Se encuentran derruidas las fábricas de paños de la ribera del Linares, en las que, en otros tiempos, millares de manos cardaban, hilaban y tejían la lana para surtir de paños a la región. Ya no se oye el rumor de las lanzaderas de los batanes ni las canciones de los tejedores y sólo ha quedado el recuerdo de aquellos felices tiempos de holgura y esplendor, en romances y refranes, expresivos de los hechizos del pasado.

De estas fábricas, hoy derruidas, salían maestros tejedores, que iban a otras regiones de España a divulgar la sabiduría del arte de la lana y a dirigir el aprendizaje de tejedores caseros de tan rica tradición en Castilla.

En estas fábricas se elaboraban mantas, paño para las capas de boda y cofradías y paños finos para los trajes populares femeninos, de lujosas faldas acampanadas, con franjas de terciopelo, justillos de paño fino, medias blancas de lana y zapatos de paño con ribetes de charol. Todavía se usa el traje típico de pastores con zamarra de cuero, zahones de piel de cabra, piales de paño, montera de pelo y abarcas de cuero de toro.

En esta comarca hay una epístola satírica muy divulgada entre los habitantes de la villa y sus aldeas, psicografía que refleja los matices del carácter de cada pueblo serrano.

Hay varias versiones de esta composición romanceada. algunos de estos romances, sobre el mismo tema, son tan realistas de lenguaje que sólo sirven para recogerlos en un cancionero privado.

 

© Gervasio Manrique, Madrid 1952
(extracto del artículo publicado en el número 3 de Cuadernos de Etnología Soriana)


Vida pastoril

 

El número 155, Temas Españoles, de Publicaciones Españolas, Madrid, 1955, está dedicado a la Trashumancia. Fue escrito por Gervasio Manrique. Está dividido en dieciséis capítulos: Origen de la ganadería trashumante. La Mesta. Expansión internacional del merino español. Influencia de la trashumancia en la resistencia física de los conquistadores españoles. Las cuatro sierras nevadas. Esquileo y marca del ganado. Los rebaños, camino de Extremadura. Cañadas y cordeles. San Antonio, mayoral de los pastores. La Navidad. Sabiduría popular pastoril; romances, refranes y adivinanzas. Bodas y canciones de epitalamio. Juegos, danzas y canciones. Platos típicos pastoriles. Traje pastoril. Los Mandamientos del pastor.

 

Las Móndidas de San Pedro Manrique
En la sección de RUTAS también nos acercamos a esta villa: Tierras Altas o Sierra del Norte (1).
En La ruta de la resina visitamos Osona, el pueblo de Gervasio Manrique
Restauración de figuras sacras en San Pedro Manrique

Mercado Tradicional de San Pedro Manrique
Sobre la Alimentación Pastoril, podéis leer el artículo de Isabel Goig en esta misma sección
Algunos de los platos mencionados por Gervasio Manrique podéis encontrarlos en nuestra sección de Recetas de siempre

Vida Pastoril de Manuel del Río
Iconografía funeraria indígena de Eduardo Alfaro Peña

El Paso del Fuego y Las Móndidas en La Soria Mágica y Legendaria
Un interesante libro en la red sobre San Pedro Manrique de Miguel Ángel San Miguel y Jesús Vasco
Viaje a Tierras Altas. César Sanz

 

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