Gumersindo
García
Berlanga |
|
Buena parte de la vida de Gumersindo García Berlanga ha transcurrido por el Sur de la provincia de Soria, donde nació. Hace ya muchos años que vive en Alpanseque. Su familia, y él mismo, han sido administradores de una noble familia vinculada a Soria, los condes de Romanones y sus ramas, como los marqueses de Santo Floro. Acostumbrado a administrar, y tras estudiar Derecho, trabajó de secretario de ayuntamiento, discurriendo parte de su vida laboral en Barahona.
Viajero impenitente, ha recorrido medio mundo, y ha practicado a rajatabla aquello de “primero vivir después filosofar”. Por eso, en estos últimos años, ha publicado tres libros: “La fiscalía de tasas”, “De Barahona y de sus brujas”, y “El Duero, Soria y Machado”. Cada uno de ellos, por su contenido, tienen interés intrínseco, pero particularmente, y si hubiera que elegir, nos quedamos con “La fiscalía de tasas”, un tema intocado hasta que él lo pasó a papel, que recoge anécdotas vividas por él mismo, algunas hilarantes dentro de la gravedad. Antes de decidirse, animado por los amigos, a publicar en formato de libro, Gumersindo –Gumer para los amigos- había colaborado en todos los medios de comunicación de Soria, incluida la radio. Dos valores sobresalen por encima de todos los que alberga Gumer, el sentido del humor y la generosidad, póngase en el orden que se quiera, pues tanto monta. Ese sentido del humor hace de nuestro protagonista un ameno conversador, pues a él se le une la observación de personas y situaciones, que le lleva a dar en el clavo, sin abrir la boca, pues la discreción es otra de sus virtudes. Pero quienes le conocemos bien sabemos que ha acertado. La generosidad no puede disimularla. Con sólo conocerle ya se le aprecia. Hacer favores es para él una religión.
Gumer tiene una pasión, abstracción hecha de viajar, su huerta, en el norte de Guadalajara, limitando con Alpanseque, regada por el nacimiento del río Henares. Los productos de esa huerta –tomates, manzanas, pepinos, calabacines, cebollas…- sirven para abastecer a los amigos, con algunos de los cuales se reúne los jueves en Soria, para pasar un rato agradable, comer y jugar una partida de guiñote. No obstante lo publicado por él, tanto en forma de libro como en prensa, falta la principal publicación, aquellos relatos que recojan sus vivencias. Creemos que, dada su discreción, no los veremos nunca publicados, pero esa sí que sería la novela sobre Soria, basada en hechos reales. Cuando los cuenta –omitiendo siempre nombres o referencias personales- pensamos que es una pena que eso no quede escrito.
(click! para ampliar)
|