Soria Siglo XX

Soria de Ayer y Hoy (9)

© Joaquín Alcalde

 

La casa del ascensor y las puertas giratorias

 

La casa del ascensor y las puertas giratorias

 

La ciudad, en la posguerra, terminaba por el sur en la Estación Vieja, que en la práctica era el arrabal, aunque más abajo, sobre todo en la acera de enfrente, quedasen algunas casitas de las cuales hoy aún se conserva alguna.

La avenida de Mariano Vicén conocida entonces, de hecho lo era, como la carretera de Madrid, no dejaba de ser poco más que un solar y, desde luego, en nada se parecía a la actual. Al final de ella, bajando a La Rumba, estaba el Ventorro, taberna típica donde las hubiera y uno de los pocos sitios si no el único en que se jugaba a la rana además de lugar de parada obligada de los ferroviarios que tenían su centro de trabajo en la estación del Cañuelo, que entonces estaba a pleno funcionamiento; un poco más allá el paso a nivel y pegado a él las casetas o barracones prefabricados de Explotaciones Forestales, que ocupaban la práctica totalidad de la moderna calle Almazán.

La entrada a Soria por la carretera de Madrid, con la remodelación impuesta por la demolición de la Estación de San Francisco y la supresión del ramal -la trinchera por la que iba el tren- que le unía con la de Cañuelo, era la de ahora luego de las modificaciones del trazado por imperativo de la ordenación del Polígono de la Estación Vieja. De tal manera, que en un pispás se plantaba uno en la actual Plaza de Mariano Granados sin necesidad de haberse tenido que detener en semáforo alguno, pues, por otra parte, todavía no habían llegado a esa zona de la ciudad. La que se conocía y sigue conociéndose como avenida de Navarra, obviamente y salvo su trazado, tampoco tenía nada que ver con la que conocemos hoy. Porque en la parte derecha, según se entra a la ciudad, no había más edificio que el último, el más próximo a la plaza de los Jurados, que básicamente se conserva tal cual, en cuya entreplanta derecha se encontraban ubicados el Juzgado Municipal y el Registro Civil; el resto de la manzana era una cerrada. Y por la izquierda, siempre viniendo hacia el centro, otro único edificio –el resto del solar estaba cercado por una empalizada de las utilizadas por la Renfe para acotar las zonas próximas al ferrocarril-, también el último en la misma mano, justo enfrente del que acaba de señalarse, que era uno de los más singulares de la Soria, sino el que más, y puede que aún hoy siga conservando la seña de identidad de la arquitectura urbana de entonces, con fachada igualmente a la calle de Medinaceli. En aquel momento, probablemente el edificio más alto de la ciudad y, desde luego, de los más modernos que había.

El inmueble fue construido en la década de los treinta según el proyecto del arquitecto municipal Ramón Martiarena. Estaba destinado preferentemente a viviendas de familias acomodadas aunque no faltaran dependencias de la Administración como el Servicio Nacional del Trigo y el Servicio Pecuario, y puede que alguna otra. En todo caso el elemento anecdótico, por lo novedoso, lo constituía la aparición por primera vez en la ciudad del ascensor.

Porque, en efecto, fue precisamente el ascensor el que sirvió para dar nombre al inmueble, de tal manera que las sucesivas generaciones han venido conociéndole y llamándole así, la casa del ascensor, el único que disponía de semejante artilugio. El entonces novedoso aparato -todavía puede verse- subía y bajaba aprovechando el hueco de la escalera. Pero acaso la particularidad más notable, o al menos la que más llamaba la atención, era contemplar por la parte posterior del edificio, entonces sin construcción alguna que lo impidiera, el desplazamiento cadencioso del contrapeso que subía y bajaba cuando la cabina estaba en funcionamiento. Era, por lo visto, el último grito de aquellos años.

Pero los llamémosles adelantos de los edificios notables de Soria no terminaban ahí. Porque había algunos otros destinados a oficinas públicas, que también disponían de elementos diferenciadores. Era el caso de Correos, del Banco de España, del Gobierno Civil, que acababa de construirse, y de la Delegación de Hacienda, que asimismo había abandonado su sede del Palacio de los Condes de Gómara para ubicarse en la actual de la calle Caballeros. Pues bien, los cuatro inmuebles –acaso por su carácter innovador o sencillamente porque fuera esa y no otra la corriente del momento- disponían de aquellas puertas de hojas giratorias en el vestíbulo que conocieron muchas generaciones de sorianos y se mantuvieron en uso durante tantos años, se supone que para preservar el interior de los rigores del invierno, porque en el buen tiempo las hojas se abrían y así permanecían durante el verano. Para los chicos, en cualquier caso, las puertas giratorias no dejaban de constituir, sobre todo las de Correos, puede que por tratarse del edificio más frecuentado, sino un motivo de diversión sin más misterio que el de dar vueltas y más vueltas a poco que hubiera ocasión.

El final de las puertas giratorias llegó con la remodelación de esos edificios. Puede que las últimas en desaparecer fueran las del Gobierno Civil, a mitad de los años ochenta cuando sufrió una profunda remodelación interior, o acaso las de Correos, por entonces también. La desaparición de las puertas giratorias del Banco de España fue en una etapa más reciente. Pero de lo que no cabe duda es que su desaparición puso fin a una época cuyas ¿modernidades? constituyeron en su momento un verdadero atractivo en la vida diaria de Soria, lo mismo que la casa del ascensor, expresión que como elemento de identificación de puntos concretos y determinados de la ciudad continúa estando presente en el lenguaje coloquial de los sorianos.

© Joaquín Alcalde, 2019

 

Soria de Ayer y Hoy (1)

Soria de Ayer y Hoy (2)

Soria de Ayer y Hoy (3)

Soria de Ayer y Hoy (4)

Soria de Ayer y Hoy (5)

Soria de Ayer y Hoy (6)

Soria de Ayer y Hoy (7)

Soria de Ayer y Hoy (8)

     Soria de Ayer y Hoy (9)

 

web de Joaquín Alcalde

Artículos de Joaquín Alcalde en Soria-goig.com
-
 
Ya se queda la sierra triste y oscura
-
 
Homenaje a Julio Herrero
Fiestas a través de la historia: Cronología Sanjuanera
- La Escuela Normal
Sus libros en nuestra Biblioteca

  página principal soria-goig.com