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SARNAGO

Asociación Amigos de Sarnago

Patrocina Ayuntamiento de San Pedro Manrique

Y Fundación Raimundo del Rincón-Nicolasa Subirán

Revistas SARNAGO

SARNAGO Nº 10

Presentación de la revista Sarnago Nº 10 a cargo del Dr. Juan Manuel Ruiz Liso

El lunes, 21 de agosto, presidía la mesa donde se iba a presentar la revista, SARNAGO Nº10 Luis Rey, presidente de la Diputación de Soria; Jesús Hernández Ruiz, alcalde de San Pedro Manrique; y José María Carrascosa, cabeza visible de la Asociación de Amigos de Sarnago. Acudió también a la cita la vicepresidenta primera de la Diputación, Esther Pérez. La revista la presentaba el doctor Juan Manuel Ruiz Liso, para cuyo currículo necesitaríamos varias páginas. Él no conocía físicamente Sarnago, y me parece que la impresión recibida fue también importante. El doctor Ruiz Liso acudía invitado como responsable de la Fundación Científica Caja Rural, que había otorgado a Sarnago y sus gentes el galardón del Desarrollo Saludable 2016...

Aquí está la nueva revista de este pequeño pueblo de las tierras altas sorianas. Esperando la disfrutes.

Descárgala desde este enlace en PDF

 

SARNAGO Nº 9

Presentación de la revista Sarnago Nº 9 a cargo de Carmelo Romero

Adjuntamos la revista de este año. Hemos considerado hacer la portada  con un montaje de todas las portadas anteriores, ya que esta es la que  hace el número 10. Para nosotros, llegar a este número de  publicaciones, es todo un mérito y más con los tiempos que corren y lo  difícil que es financiar los 2000 ejemplares de 76 páginas que  hacemos. Aquí puedes verla a todo color, en papel muchas páginas serán  en B y N por los motivos que hemos apuntado.

Queremos dar las gracias a todos los que han colaborado con sus  escritos, fotos, viñetas, etc... Todos ellos hacen de esta publicación  un referente de la cultura, no solo de Tierras Altas, sino de toda la  provincia. Pedimos disculpas a aquellos, que por falta de espacio no  hemos podido meter sus colaboraciones, prometemos incluirlas en la  próxima revista (si conseguimos sacarla adelante)

En este enlace puedes leerla en la plataforma ISSUU:
https://issuu.com/sarnago/docs/sarnago-n__-9/1?e=2716263/36706615

También la hemos colgado en la web Revistas SARNAGO

Como sabes, puedes descargarla, compartirla o lo que creas más  oportuno para darle la mayor visibilidad posible.

Dentro de la semana cultural de agosto reservaremos un día para su  presentación oficial (avisaremos con tiempo el día y el personaje  elegidos)
Esperando sea de tu agrado.
Recibe un cordial saludo

La Junta Directiva

 

SARNAGO Nº 8

Una foto de Félix Esaín, de la orquesta Unión Musical Dolores, divide en dos las 76 páginas que este número de la revista de la Asociación de Amigos de Sarnago ofrece, de manera gratuita, a socios, amigos y visitantes. La portada muestra una interesante foto de José Manuel Navia, y en el interior un compendio de vidas y costumbres de antaño, pero también, y esto es lo más importante, de presente, un presente que ellos, los habitantes de Sarnago, hacen posible año tras año. 

Las actividades del pasado año de 2014, las cuartetas que recitaron las móndidas, las fiestas entrañables, las reuniones de la Asociación, la construcción de la calera, todo ello ha sido reportajeado, como cada número, en este de 2015. 

Pero también la historia, traspasando las propias fronteras de Sarnago, ha sido recogida, como la de San Pedro el Viejo, por Félix Manuel Martínez San Celedonio, con fotos de Francisco Ruiz Martínez. La importancia paisajística de las vías pecuarias, por Santiago Bayón Vera. Al andar se hace camino, escrito por Fidel Fernández. Caramelo Romero recuerda los sonidos y quejidos del mundo rural donde “La realidad era dura. Y la lucha por la vida también”. 

De Carmelo se entresaca, de su impagable “Calladas rebeldías”, la importancia de la Iglesia para el pueblo, y del blog de Abel Hernández, “Recuperemos la iglesia”. Porque ese es el siguiente reto de los sarnagueses, recuperar el edificio más emblemático de todos y cada uno de los pueblos, la iglesia. 

Y más páginas, con más escritos interesantes, que pueden leerse, íntegros, en la web de la Asociación.

Isabel Goig

 

Otro año más hemos conseguido editar otra revista cultural de Sarnago con 76 páginas.
Te dejamos el enlace en SARNAGO 8 para que puedas descargarla, comentarla, leerla y/o compartirla con quien creas conveniente.

Si estás interesado/a en tenerla en papel ponte en contacto y veremos la forma mejor de hacértela llegar.

Este año son cerca de 40 colaboradores que la han llenado de contenidos (artículos, escritos, poemas, cuartetas, anécdotas, fotos, etc..).
También queremos dar las gracias a todos y cada uno de los amigos anunciantes (sin sus aportaciones económicas esto no saldría adelante).

www.sarnago.com
www.facebook.com/sarnago.soria
http://twitter.com/sarnago_soria

 

SARNAGO Nº 7

Como escribe José Mari Carrascosa en la página 3 de la revista Sarnago, “Ni en nuestras más optimistas expectativas pensábamos llegar a editar tantos números. Cuando en diciembre de 2005 sacamos el número 0, nuestras aspiraciones eran muy modestas, conmemorar el 25 aniversario de la fundación de la Asociación. En aquella ocasión hicimos una tirada de 2000 ejemplares y 44 páginas. Este número tenemos casi la misma tirada y 76 páginas”.

Ocho números de una revista donde se recoge historia, tradiciones, narrativa y los actos que cada año lleva a cabo la Asociación de Amigos de Sarnago, no es el único logro de estas personas que han hecho de la recuperación de Sarnago uno de los objetivos de sus vidas. Han conseguido 104 socios que de una u otra manera se comprometen con Sarnago. Destinan una semana a actividades culturales y a celebrar sus fiestas, con móndidas y ramo del mozo, recuperado por el tesón de todos ellos. Han desempolvado documentos de archivo, llevan a cabo hacenderas que, este año, han dedicado a construir una calera que quedará de muestra para futuras generaciones, siguen restaurando la casa concejo, centro de reuniones, esperemos que futuro centro de interpretación de la Sierra de la Alcarama y sus pueblos deshabitados. En fin, incansables.

En este número, colaboran Elena Labayen, Abel Hernández, Isabel Goig, Gaspar Ruiz, José Carrascosa Calvo, César Ridruejo Calvo, Nacho Luque, J. Lacombe, Félix Manuel Martínez San Celedonio, Dolores Sáez Calonge, José Ángel de Miguel Pérez, Miguel Ángel San Miguel, José Mari Carrascosa, José María Martínez Laseca, Jesús Mendoza Dueñas, Mila Ruiz Gómez, José Carlos Santana Pérez, Manuel Castelló, los habitantes de La Cuesta (Raquel, David, Javi, Laura y María José), Jesús Vasco, Juan Torregrosa Mata, Juan Florián Revilla, Jean-Paul Halsberghe, Mercedes Álvarez, Iván del Arco Santiago, Paye Vargas Soria.

 

SARNAGO Nº 6 (en PDF)

 

SARNAGO Nº 5

El buen hacer de los vecinos –que los hay- y amigos de Sarnago, con la junta directiva de la Asociación al frente, ha propiciado que sean seis –la primera fue el número 0- las revistas que han visto la luz, esta última con 60 páginas, algunas a color, y siempre con el lema “Trabajando por Sarnago desde 1980”.

José Mari Carrascosa, en el saludo del presidente, hace ver las dificultades económicas por las que ha pasado este número, al haber reducido en un noventa por ciento la aportación económica más importante recibida para los anteriores números, a la vez que da las gracias por el apoyo recibido de otras personas e industrias, apoyo que se ve reflejado en la publicidad de la revista.

En este número colabora José María Martínez Laseca, siempre dispuesto a echar una mano para actividades de este tipo, y lo hace con el artículo “Cita con la Cultura en Sarnago”. El sacerdote Jesús Mendoza Dueñas, uno de los dos, el otro es Antonio, que cuida de las almas, de la restauración de algunas iglesias, y de lo que se les solicite, invita a “Consumir de manera responsable”. Sobre las Móndidas de Sarnago y las Danzas Sorianas, escribe Isabel Goig. Muy interesante el recuerdo de José Carrascosa Calvo sobre “Las caleras de Sarnago”. Nos comentaba su hijo, José Mari, que la escasez de medios humanos ha hecho imposible la recreación, este año, de una de esas caleras, esperaremos al próximo.

José Mari Carrascosa propone la creación de un Centro de acogida de los pueblos deshabitados “Sierra de Alcarama”. Sarnago, como entrada natural a la Sierra, sería el lugar ideal. Avala esta intención el hecho del elevado número de visitas que reciben los vídeos colgado en youtube por el CIT de Tierras Altas, uno de los cuales, concretamente el de los pueblos abandonados, ha recibido casi veintinueve mil visitas.

Carlos Jiménez recrea “Acrijos, costumbres de los mozos”. Miguel Ángel San Miguel publica un extenso e interesante trabajo titulado “Las comunidades de Villa y Tierra de Yanguas y San Pedro, cuna de trashumantes”, con la base documental fundamental del Catastro de la Ensenada. El amigo César Sanz Marcos, fotógrafo, recuerda “Estos días azules y este sol de la infancia”, en “Antonio Machado: sus días azules”. En el centro de la revista puede verse una foto de César donde se ve Sarnago desde arriba con el eslogan “Tierra de nadie, tierra de todos”. Juan Florián Revilla Revilla, a quien podemos ver, cámara al cuello, por todas las actividades de Tierras Altas, reportajea “Oncala, IV feria del mercado del Acebo, y representación de un Belén viviente”. Juan Torregrosa Mata hizo “La ruta al despoblado de Vea”. María Jesús, de Matasejún, pide que cuidemos los pueblos en “Pueblos y casas de Tierras Altas”. Sergio Pérez Sánchez escribe sobre “Taniñe y su iglesia”, solicitando, a la vez, ayuda para la reconstrucción del templo.

(…). “Y ya van 31 años

trabajando por el pueblo,

empeñados todos juntos

manteniendo nuestro esfuerzo.

 

De poco valen nostalgias

y mortecinos recuerdos,

valen las manos unidas

y corazones al viento”.

Dice la cuarteta recitada por Victoria Boleas en las Móndidas de 2011, que recoge de manera directa el sentir de las gentes de Sarnago.

También está publicada la cuarteta escrita por Gaspar Ruiz y recitada por Nerea García, en las Móndidas de San Pedro Manrique del año 2011. Y de Calahorra, referente al castillo de la villa manriqueña, se publica un extenso escrito firmado en Calahorra por Félix Manuel Martínez San Celonio. Desde Barakaldo, firmado por Jesús Vasco, dos aportaciones: “Un San Juan especial”, y “¿De vacaciones a Soria? ¡Qué me dices!”. Elena Labayen Berdonces, a quien le publicamos hace algunos años en nuestro web sobre el mismo tema, escribe “Antiguo pueblo de Berdonces”. César Ridruejo, pintor con inspiración de Tierras Altas, escribe “Desde Navavellida”. Manuel Castelló, compositor musical alicantino (de Agost), relacionado con Soria por mor de cónyuge, nos cuenta lo que siente en “Sarnago, Tierras Altas”. El judeño y amigo, ingeniero agrícola, Santiago Álvarez, escribe sobre la “Ganadería estante en Tierras Altas”. Breve reflexión del arquitecto Francisco Javier Muñoz Monge, con fotos propias, sobre “Rehabilitación integral y mantenimiento de edificios”. Extraído del blog de Abel Hernández, “Los últimos vecinos” hace referencia al matrimonio compuesto por el Zacarías y la Romana, que resistieron en Valdenegrillos hasta que la salud de Zacarías se resintió seriamente, hace apenas un año. El que fuera médico en Tierras Altas, y autor de un libro impagable –y agotado- sobre sus vivencias como galeno, Tierras de San Pedro, Diego Rafael Cano, publica “Sarnago sigue en pie”. Iñaki Ustarroz Irizar, autor de La Sierra desolada, nos cuenta “Mi descubrimiento de La Sierra del Alba”. Por último, Las cosas del “sino fuera…”, es un romance a medias entre lo burlesco y lo entrañable, sobre el paso del tiempo y los estragos que hace en nuestro organismo, escrito por Bonifacio Pérez. También se publican dos páginas de sendas presentaciones de la novela “La vida entre veredas”, de Isabel Goig y Leonor Lahoz.

 

SARNAGO Nº 4

Y con este número van cinco, contando el 0, que también fue. José María Martínez Laseca se encargó de la presentación, el viernes, 19 de agosto, dejando a los allí presentes un buen sabor de sabiduría.

El lema de la Asociación Amigos de Sarnago es “Desde siempre hemos conseguido hacer las cosas imposibles”, y así es, pues en plena crisis, este número de la revista ofrece 64 páginas, con fotos a color y blanco y negro.

El presidente, que vuelve a ser José Mari Carrascosa, en el saludo-editorial, escribe:

“Hay alguna administración que no se cree que un grupo, por cierto más numeroso de lo que piensan, están dispuestos a seguir luchando para hacer de Sarnago un lugar vivo. Lo he dicho muchas veces y lo vuelvo a repetir: Sarnago no es una moda nueva de un pequeño grupo de iluminados que creen que van a solucionar uno de los grandes problemas de Soria, la despoblación, solamente aspiran a poner su granito de arena. Como Asociación, llevamos más de 30 años luchando por conseguir mejoras para el pueblo. Una gran parte de este esfuerzo consiste en estar demostrando todos los días que Sarnago no ha estado, ni está, abandonado. Ejemplo de esto bien puede ser los empadronados en el pueblo, los vecinos que habitan la mayor parte del año en el mismo, los impuestos que a través de la contribución urbana se viene pagando, etc. (seguramente habría que revisar el acuerdo de fusión entre ayuntamientos del año 1972)”.

Leyendo este párrafo, le da a una en pensar que, si es necesario recalcar lo que los vecinos actuales y antiguos están haciendo por Sarnago, es que en algo están fallando las administraciones. Y si esto fuera así, sería una auténtica vergüenza y una inexplicable contradicción en una provincia que no llega, en su conjunto, a 9 habitantes por Km2, o sea, la densidad de población que se da en el desierto, y no digamos de la comarca de Tierras Altas, que no alcanza ni la mitad.

Pero sigamos con la revista. En ella se dan a conocer las actividades llevadas a cabo a lo largo del año 2010 y parte de 2011. La exposición fotográfica de César Sanz; la presentación del anterior número de la revista; la actuación del juglar Nino Sánchez; la de Abel Vitón con “La tierra de Alvargonzález”; la presentación de la reedición de “La Sierra del Alba, de Avelino Hernández; la más significativa fiesta de Sarnago, sus Móndidas y Mozo del Ramo de 2010; y la visita del Taller de Pintura de Jaime del Huerto.

De Delfín Hernández Domínguez, sarnagués, aparece un relato costumbrista y un poema “Pastor en Pedromanco… y en otro pago”, y “Esta Soria…”, respectivamente.

Del compositor alicantino, de Agost, relacionado con Soria, por matrimonio y por haber compuesto muchas obras sobre esta tierra, “Sarnago en la Alcarama”. A él también le impresionó este pueblo serrano, como a todos los que lo visitamos.

Elena Labayen Berdonces, colaboradora también de nuestro web, escribió, para la web de Sarnago, y en parte reproducido en la revista, un artículo titulado “La Extremadura soriana, tierra de frontera”.

Como homenaje a Amonaria Gómez Calvo, fallecida en 2009, se reproduce la cuarteta que ella leyó en el año 1939, más adelante, pueden leerse también las que recitaron Edurne y Milagros el pasado año. Y para acompañar la página poética, “A Sarnago desde el corazón” y “Cantos de ronda”, de Bonifacio Pérez, una muestra de las canciones con las que los mozos rondaban a las mozas, y que deberían recogerse todas, antes de que nos falten nuestros mayores.

También el fotógrafo Jesús María Muñoz Monge se sintió cálidamente acogido, y lo manifiesta en “Mi viaje a Sarnago”. Y Juan Florián Revilla Revilla, a quien vemos cámara en ristre siguiendo ritos de Tierras Altas, se ocupa de la actividad más antigua de Tierras Altas, que también lo fue en su día de Sarnago, la Trashumancia, en un artículo con fotos de él, titulado “Despedida y embarque de ovejas merinas en Venta de Piqueras”.

Documentado trabajo sobre “Las Móndidas de Sarnago en la Trinidad: festejo solsticial”, el de Javier Sainz Ruiz. Y costumbrista el de José Carrascosa Calvo, pozo de sabiduría rural, con “Las natillas del día de San Pedro”.

Desde Calahorra, Félix Manuel Martínez San Celedonio escribe sobre el Paso del Fuego, en San Pedro Manrique. “La salud de nuestros edificios”, es analizada por el arquitecto Francisco Javier Muñoz Monge.

Eduardo Alfaro Peña se ha propuesto sacar del olvido a la Comarca de Tierras Altas, es alma de Idoubeda oros y, junto con Enrique Borobio Crespo, dirigen la rama etnográfica de este proyecto de investigación y divulgación del patrimonio serrano centrado en Tierras Altas. En este número publica “El Museo Etnográfico de Sarnago. Una pequeña lectura”.

Del Catastro de la Ensenada, aparecen datos que ha trabajado Miguel Ángel San Miguel Valduérteles, relativos a diezmos y primicias del año 1752. Y Valentín Carrascosa López hace un llamamiento para que, entre todos, se recupere la memoria colectiva, escribiéndola y publicándola, para que Sarnago tenga su libro. Algo parecido al relato escrito por Luciano Jiménez Ortega, unas páginas después, sobre Acrijos, titulado “Los mozos y la machorra”.

José Mari Carrascosa recuerda el esfuerzo para llevar el agua a las casas en “Agua en Sarnago, un proyecto dilatado en el tiempo”. Sobre las vicisitudes vividas antes y después de las pasadas elecciones municipales en San Pedro Manrique, uno de los sacerdotes de la zona, Jesús Mendoza Dueñas, perteneciente al Espíritu 0,7% Soria, escribe “Listas en Tierras Altas”.

Taniñe ha contado con un espacio de varias páginas, en el que escribe Sergio Pérez Sánchez y la pequeña de 10 años, Naiara, “sobrina nieta de María Jesús, vecina actual de Taniñe”. También Armejún ha tenido cabida en esta revista, y Alberto Fernández repasa los 20 años de la Asociación Amigos de Armejún, a quienes habrá que tener en cuenta, pues en ese espacio de tiempo han recuperado el horno comunitario, las antiguas escuelas, el frontón, los viejos lavaderos, la iglesia…

Pronto llegará el invierno, y con él la tradición de la matanza del cerdo, así que llega como agua de mayo el trabajo de Fernando García La Hoz “La matanza en Tierras Altas”, donde aparecen un buen número de palabras sorianas relacionadas con el evento. Jesús Vasco, desde Barakaldo, escribe un intimista y precio relato titulado “Sarnago, al regazo de la Alcarama”. Y por fin, en la página 61, se reproduce un poema de José María Martínez Laseca, titulado “El pan de la poesía”, que finaliza con un ¡Abrid la puerta si os piden pan!

 

SARNAGO Nº 3 Agosto 2009

 Cuarenta y ocho páginas cuenta este número 3 (cuatro en realidad si sumamos el 0), de la revista de la Asociación de Amigos de Sarnago. Apoyada por el Ayuntamiento de San Pedro Manrique, por la Fundación Raimundo del Rincón-Nicolasa Subirán, y elegida como proyecto de los clientes de CAN (Caja de Navarra), pero sobre todo gracias al empeño de los sarnagueses, con José María Carrascosa al frente, la presentación de esta publicación centró los actos que cada año, en agosto, se celebran en Sarnago, y que este año ha tenido como referente la celebración de los 30 años de la fundación de la Asociación.

Carrascosa, presidente de la Asociación, escribe en la página 3: “Desde la asociación siempre se ha trabajado para ir mejorando las infraestructuras del pueblo. Ha habido momentos en que se han tenido que asumir funciones que seguramente no eran las de una asociación cultural. De no haber sido así seguramente en estos momentos no tendríamos un modesto alumbrado público, la fuente estaría seca, el cementerio totalmente derruido, el edificio de las escuelas sería un montón de escombros y así un largo etcétera. (…) Todos sabemos que Sarnago no es un pueblo al uso. Sin el trabajo y el dinero de los que hemos acudido al pueblo, en estos momentos no tendríamos las pequeñas infraestructuras que he nombrado. Todos sabemos que venir a pasar unos días al pueblo, supone hacer algún trabajo para la comunidad”.

Pues gracias a ese trabajo comunitario, a ese esfuerzo colectivo, hoy Sarnago es un referente cultural (no me cansaré de decirlo), y también un ejemplo a seguir por tantos pueblos, no sólo de Tierras Altas, sino también de la otra sierra, la del Sur.

En la revista que nos ocupa escribe José Carrascosa Calvo sobre la expropiación de tierras en la Alcarama y las repercusiones que para la población tuvo este hecho irreversible, que ha dejado a los habitantes de Sarnago con casas, sacadas de la ruina por ellos mismos, pero sin tierras.

Diego Rafael Cano, quien dejara testimonio escrito sobre los duros años cincuenta y sesenta en los pueblos de San Pedro, vuelve en “Sarnago”, a recordar aquellos tiempos y aquellos lugares.

“Antonio Machado, amante de la naturaleza”, de José María Martínez Laseca. “La Mesta” y “La Trashumancia”, por Alberto Luque Cortina. “En homenaje a Miguel Delibes”, de Jesús Mendoza Dueñas. “Destrucciones”, del arquitecto Francisco Javier Muñoz Monge. “El cura de Sarnago”, por Julio Llamazares, son otras tantas aportaciones y colaboraciones con la revista SARNAGO.

Interesante para la historia de San Pedro Manrique es el trabajo de Félix Manuel Martínez San Celedonio, quien desde Calahorra envió “San Pedro Manrique en la documentación medieval”, donde podemos saber de legajos, piedras y restos importantes, unos recuperados y otros no, en esa tierra a lo largo de los siglos.

Otro tanto habría que decir del trabajo de Miguel Ángel San Miguel Valduérteles, quien se ocupa de “La huella de árabes y judíos en tierra de San Pedro”, anticipo de una investigación más amplia.

Otras colaboraciones de Jesús Vasco, Juan Torregrosa Mata (crónica de la celebración del día del Libro en San Pedro Manrique), Isabel Goig Soler, homenaje al Dr. Valentín Carrascosa (sarnagués), comentarios de libros, y poemas y versos en honor de Sarnago, salpica la revista. Entre ellos uno de Delfín Hernández Domínguez, “Romance a Sarnago”.

En dos páginas, Ander Cabrero y Maite Zalakain, dan las gracias a todos los que han hecho posible la colocación del monolito en memoria de los fusilados en Fuentebella, Antonio Cabrero y Valentín Llorente, gracias que deberían revertir en ellos, luchadores infatigables para que ese hecho fuera posible.

En fin, una publicación digna de la mejor colectividad, como es la de Sarnago.

 

SARNAGO Nº 2 Enero 2009

 Hace ya unos meses que José María Carrascosa nos trajo, en mano, el número 2 de la revista SARNAGO que, junto con el 0, son ya tres las que, con gran esfuerzo, han logrado ofrecer la Asociación de Amigos de Sarnago.

Son muchas las colaboraciones: Asociación de Amigos de Acrijos, saludando el nuevo número. José María Carrascosa Ridruejo recuerda al abuelo Marcos. La elegía y romance de Delfín Hernández, “El pueblo vacío”; la presentación del número 1 de la revista; la placa colocada por la llegada del agua; un comentario del libro “Historias de la Alcarama”, de Delfín Hernández; y un poema de José María Martínez Laseca, dedicado a Avelino Hernández.

Estudios de temática serrana y sarnaguesa en particular, da idea de la ilusión que esta publicación ha despertado en Tierras Altas. Alberto Fernández escribe “Armejún renace”. Conocemos Armejún y más de una vez hemos asado chorizo, o chuletas, en un espacio delicioso que la Asociación de Amigos de Armejún restauró en su día, en lo que fuera fuente y lavadero, instalando alrededor hasta unos servicios. Han hecho mucho más, y ahora restauran la iglesia. Nada nos gustaría más que ver algún día algunas personas instaladas en Armejún.

Miguel A. San Miguel Valduérteles, autor de la novela “Desde el silencio”, escribe un relato costumbrista, “Los zahones del mayoral”.

Luis Javier Lara Jiménez, ha rebuscado en los archivos, hasta dar con “Francisco de la Questa, un soriano en el reino de Granada”. De Sarnago era este soriano.

Félix Manuel Martínez San Celedonio, en un interesante trabajo, escribe sobre “Las andanzas de la Sexta División del Ejército patriota de Soria en Tierras de San Pedro”.

David Izquierdo, en aves de nuestra tierra, se ocupa del buitre leonado.

Nadie mejor que Enrique Borobio Crespo, para informar, y bien, sobre la indumentaria popular de Tierras Altas, en un cuidadísimo trabajo de investigación.

Isabel Goig se ocupa del vecindario de Sarnago en el siglo XVIII, según el Catastro del Marqués de la Ensenada.

“Los milagros del vino”, lo escribe José Carrascosa Calvo.

De recordar el Día del Libro en San Pedro, el año 2006, se ocupa Juan Torregrosa, y de recordar a los ancianos de los pueblos, que viven en soledad, por voluntad propia, Jesús Mendoza Dueñas.

Diego R. Cano García, a cuya pluma y recuerdos se debe una de las publicaciones que más nos han impresionado de Soria, “Tierras de San Pedro”, vuelve a recordar con “Por las tierras altas…”.

Buena noticia la de que alumnos de la Universidad Autónoma de Madrid estuvieron de prácticas en Sarnago. Recoge la noticia Eduardo Alfaro Peña, quien habló a los chicos de Arqueología y Etnografía.

En fin, de nuevo un número de la revista SARNAGO cuyo contenido quisieran villas y ciudades de mayor porte. Nuestro ánimo para que sigan adelante.

 

SARNAGO Nº 1

Portada y contraportada a color. La primera una foto del museo que recrea el antiguo dormitorio principal de la casa. La contraportada es de publicidad de la Fundación Telefónica. En el interior todas las fotos son en blanco y negro, algunas de ellas verdaderas reliquias.

El saludo del presidente de la Asociación de Amigos de Sarnago, David Izquierdo, es un llamamiento para que la asociación sea mimada, al ser la única herramienta con la que cuentan. En el saludo se explica que la asociación tiene grandes retos por delante “está trabajando por poner el agua en las casas, luego vendrá el arreglo del camino, el desescombro de las casas derruidas, el arreglo de las calles, etc., etc. Ya hemos conseguido que Sarnago vuelva a tener varios vecinos empadronados, seguiremos trabajando para que haya, en un futuro no muy lejano, personas viviendo permanentemente”.

Le siguen unas páginas dedicadas a recordar la presentación del número 0 de la revista. Sigue un poema de José María Martínez Laseca “A los pueblos de Soria”. De Antonio Ruiz Vega “Las móndidas de Sarnago”. Abel Hernández publica una carta a Sara, con el título de “Las cenizas de Montse”, es un homenaje a Montse Carrascosa, hermana de José María, fallecida recientemente a edad temprana, cuyas cenizas fueron esparcidas en el Cerro del Castillo de su querido Sarnago, “Es ésta la imagen que se me ha quedado grabada esta Navidad. Un pequeño grupo de familiares y amigos subiendo hasta el castillo amorosamente las cenizas de Montse, envueltos en el silencio impresionante de los campos, sin el sonido amable de los cencerros de las ovejas ni el eco lejano de las campanas tocando a muerto. No hacía falta. Un ángel ha rozado el aire. Es como si el pueblo hubiera resucitado de pronto y volviera a estar lleno de vida”.

Reyes Lazcano escribe “Sarnago, siempre en mi memoria”, recuerda los momentos vividos en el pueblo, y acaba con unas hermosas palabras que resumen las sensaciones, a veces tan difíciles de plasmar: “Cada vez que vuelvo a Sarnago pienso lo mismo:¡qué no daría yo porque nuestros hijos tuviesen la oportunidad que yo tuve! Todavía no es tarde. Sólo tienen que viajar hasta allí, dejar aparcados coches, móviles, portátiles y demás artefactos que comunican e incomunican al mismo tiempo. Después, caminar. Caminar juntos hacia un lugar. Y escuchar. Escuchar en medio del silencio. No hace falta nada más, la magia hace el resto”.

Dos páginas están dedicadas a resaltar la figura de Valentín Carrascosa, nacido en Sarnago, y nombrado Hijo Adoptivo de Mérida, donde llegó, procedente de Madrid, en 1974, y donde ha desarrollado su labor como director de la UNED en la ciudad extremeña.

Eduardo Alfaro Peña, de Santa Cruz de Yanguas, escribe “Piedras del pasado para construir futuro: los grabados del XVIII en Sarnago”. Un interesante estudio sobre dinteles donde se acostumbraba a cincelar motivos religiosos, símbolos, cruces, una marca ganadera, y hasta un reloj de sol. Hasta nueve grabados ha localizado Eduardo en Sarnago. Suponemos que cuando se limpien las piedras de los solares aparecerán más.

José Mari Carrascosa Ridruejo escribe sobre “El pecado de ser emigrante”, un crudo lamento sobre lo difícil que resulta encontrar acomodo completo, encaje, en cualquier sociedad.

“Un día de caza”, es el relato con el que ha colaborado Isabel Goig, situándolo en Tierras Altas, en los años sesenta, cuando los nobles (los hubo en San Pedro y su zona, los duques de Arcos) consideraban suyo, lo fueran o no, todo lo que les rodeaba.

“Estuvimos en Intur 2006”, informa de que Sarnago estuvo presente en el recinto ferial de Valladolid con una móndida.

Ander Cabrero y familia escriben “1936 fusilamientos entre Fuentebella y Sarnago”, una historia conmovedora más de los tristes acontecimientos que tuvieron lugar en la provincia de Soria en aquellos aciagos años de la guerra civil.

La revista Sarnago, a través de Antonio Arroyo, se hace eco del homenaje a D. Delfín Hernández Domínguez en Valdeavellano de Tera, donde don Delfín es cura-párroco desde hace 36 años.

“Un verano cualquiera” se debe al recuerdo de David Izquierdo. Día a día va recordando las faenas agrícolas, ganaderas y también las fiestas “El veinticuatro de agosto, día de San Bartolomé, cuando la mayoría de los vecinos tenían ya vencidas las tareas de la trilla, se hacía la fiesta para dar gracias al patrón del pueblo, por la cosecha recogida. Ataviados con las mejores galas, la boina nueva, las albarcas menos remendadas o las alpargatas lavadas, se sacaba en procesión por las calles del pueblo”.

Javier Narbaiza, en su ya habitual sección “No tan ausente”, colaboró con “Había gente en Sarnago”, un relato de cómo, desde San Pedro Manrique se desplazó al pueblo que suponía deshabitado, y encontró a Milagros.

Por último, en “Plan de dinamización del producto turístico de Tierras Altas”, María García Lázaro escribe sobre el plan de dinamización de la zona y los recursos turísticos: patrimoniales, culturales, de naturaleza, etnográficos, etc. Poniendo como ejemplo el recurso micológico.

 

Sarnago, el pueblo que inspiró a Llamazares

La Asociación de Amigos de Sarnago, con motivo del veinticinco aniversario de su constitución, ha editado el número 0 (diciembre de 2005) de la revista que lleva el nombre del pueblo deshabitado, Sarnago. Aunque decir deshabitado resulta inexacto, ya que, cada año, los antiguos habitantes de este lugar vuelven a ocupar sus casas, si bien sólo por unos días, para celebrar al santo patrón Bartolomé, dar una vuelta a las viviendas y poco más, ya que la escasez de agua impide estancias más prolongadas.

Algún romántico, como José María Carrascosa, se está construyendo una vivienda, y a Sarnago acude cada fin de semana, en compañía de la familia, para, ladrillo a ladrillo, alzar con sus propias manos una pequeña residencia en el que fuera pueblo de sus mayores.

El pasado 11 de febrero nos reunimos en Sarnago un buen número de personas para asistir a la presentación de la revista. El invitado de honor fue Julio Llamazares quien, hace ya bastantes años, se inspiró en este lugar para escribir su novela “La lluvia amarilla”, aunque la ubicara en un pueblo del pirineo aragonés.

(pulsar sobre las fotos para ampliarlas)

Vecinos, la concejala de Cultura del Ayuntamiento de San Pedro Manrique; Antonio Arroyo, el párroco; Martínez Laseca; medios de comunicación, nosotras…, aprovechamos un día de invierno muy parecido a otro de primavera, para compartir presentación de la revista, charlas agradables, visita al museo etnológico y un refresco, como se llama en tierras sorianas al vino, la cerveza o el vermouth, acompañado de ese impagable chorizo soriano y otras viandas.

La revista Sarnago se abre con un saludo de la presidenta de la Asociación, Nuria Ridruejo Rodríguez y la reproducción del acta de la asamblea fundacional, el día 24 de agosto de 1980. Le sigue los logros de esta asociación, notables por cierto, entre los que destacan: tendido eléctrico de alta tensión desde San Pedro hasta el pueblo y su correspondiente distribución en baja tensión. Instalación de alumbrado público por todo el pueblo. Cambio de tubería e instalación nueva desde el nacedero de la fuente pública hasta el pueblo. Restauración de la fuente pública y lavaderos. Arreglo del cementerio. Remodelación del edificio del antiguo Ayuntamiento, convirtiéndolo en Casa de Cultura, cambio de la techumbre. Y, por supuesto, mantenimiento del museo y organización de las Móndidas.

El museo tiene también su página en la publicación. En ella recuerdan que fue allá por los años ochenta cuando comenzó la donación de utensilios para su exposición. Antonio Arroyo, el párroco de San Pedro Manrique y su tierra, en “Sarnago. 27 años contemplándote”, da pinceladas a ese discurrir y a la primera visita que él y otros dos sacerdotes “novatillos” todos ellos, hicieron a Sarnago, en 1978, cuando ya el pueblo estaba herido de despoblación.

Bonifacio Pérez pasa revista a sus recuerdos de infancia, poniéndolos firmes a la voz de los atropellos cometidos en los primeros días del llamado Alzamiento Nacional. Manuel Vallejo Pérez también llama a reencuentro su memoria, para contar la forma de vida de los habitantes de esos pueblos de la sierra de Alcarama.

Las móndidas, con fotos antiguas y la cuarteta recitada en 1961, están también presentes en la revista.

Julio Llamazares, en “Recuerdo de Sarnago”, rememora cuándo (“…aquella noche de San Juan inolvidable y mágica…”) y porqué (“El horizonte era un inmenso borbotón de sangre y una luz roja y desgarrada se arrastraba lentamente por los tejados y cristales de las casas”), quedó impresionado de este caserío construido en piedra, alto y limpio, con horizonte de sierras.

Otro tanto hace José María Martínez Laseca, “Viaje al confín de Sarnago”, cuando, un 26 de agosto de 1984 apareció por allí, asistió –de espectador- a un concejo abierto, visionó unas cintas de cine mudo y rememoró, con los vecinos y las películas, fiestas, ritos y celebraciones que nunca han abandonado el recuerdo de sus gentes.

Eduardo Alfaro Peña, “Ecos entre ruinas de un poder olvidado: el castillo de Sarnago”, estudia el castro de Sarnago, relacionándolo con otros donde las gentes de la Edad del Hierro se instalaron para vigilar los valles de los ríos Linares y Cidacos, a la vez que se servían de sus aguas para vivir.

Y, en fin, Carlos Jiménez se ocupa de la Asociación de Pueblos de la Alcarama, Isabel Goig de Sarnago en la época del Catastro del Marqués de la Ensenada, y se habla del proyecto de micología y calidad.

Esperemos encontrar pronto el número uno que siga al cero, y el dos que continúe al uno. Eso evitará que se pierda del todo la memoria de los pueblos deshabitados.

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