SOR MARÍA DE ÁGREDA

Una mujer del barroco
El poder de la palabra y la imagen

IV CENTENARIO (1602-2002)
del 2 de abril al 13 de octubre de 2002

© del folleto de la Exposición

TEXTOS DE SOR MARÍA DE ÁGREDA

Sor María Jesús de ÁgredaHermanas mías, asegúroles que un buen libro es famoso amigo y el que desengaña sin miedo de enojar, ni contemplar los naturales y dice a los poderosos, a los humildes, a los sabios e ignorantes lo que les importa sin rodeos

Sor María Jesús de Ágreda

Pasó por este lugar y entró en nuestro convento el Rey nuestro señor, a 10 de julio de 1643, y dejome mandado que le escribiese; obedecile, y en seis o siete cartas le dije que oyese a los siervos de Dios y atendiese a la voluntad divina que por tantos caminos se le manifestaba, y también supliqué a S.M. que mandase quitar los trajes profanos, como incendio de los vicios; ofrecíle las oraciones de la Comunidad y las pobres mías; pedíle obligase al Altísimo, mejorando y perfeccionando las propias costumbres. Después me escribió.

Nota escrita por sor María que precede a las copias conservadas en el Convento de la Purísima Concepción de la Villa de Ágreda

Bien cierto puede estar Vuestra Señoría que me cuesta muchas lágrimas y suspiros y largos ratos de pena el proceder del rey y los trabajos desta corona y, sobretodo, la insensibilidad del rey, que parece una estatua de yelo. No es posible ponderar lo que yo he dicho a este señor, y en la última carta me dice que si el hubiera hecho lo que yo le decía, no hubiera tenido los trabajos que han sobrevenido. Y con esta ocasión, le he escrito cuanto a mi parecer era necesario y con grande fuerza, y desta carta no he tenido respuesta.

Carta a don Francisco de Borja de 9 de diciembre de 1661

Bordado por sor MaríaAmiga de mi alma ayer le escribí largo, me he alegrado mucho de los renglones que me ha escrito porque la amo consuélese y anímese y ayude a mi madre abadesa y todas procuren la religión en las campanas, locutorios y puerta que son las lenguas que afuera dan voces y vea si le puedo servir en algo mándemelo, adiós mi querida Amiga de mi corazón sazonadísimas son sus cartas y nos dan dulcisomas recreaciones que se leen en comunidad y todas lloran y rien a un tiempo. Me he alegrado del agasajo que les han hecho todos con tanta piedad, temo que como han visto tantas grandezas no se han de hallar en la cortedad de su casa y que en viniéndose la gente han de crecer los cariños. Anímense mucho y váyanse a los espacios sin términos y deleitosos de su esposo, donde hallarán consuelo. Encárgoles la paz. Querida mía no tenga pena de sus hermanas que bien lo pasan y yo las asisto, adiós carisima.

Carta de sor María a las fundadoras de Borja, 18 de septiembre de 1652

Desde que Dios Nuestro Señor fue servido de llevarse para sí a la Reina, que haya gloria, he deseado escribiros; y la ternura grande con que me hallo y los negocios continuos que se ofrecen, me han estorbado a hacello. Yo me veo en el estado más apretado de dolor que pueda ser, pues perdí en su sujeto cuanto se puede perder en esta vida, y si no fuera por saber (según la ley que profeso), que es lo más justo y acertado lo que Nuestro Señor dispone, no sé que fuera de mí. Esto me hace pasar mi dolor con resignación entera a la voluntad de quien lo dispuso, y os confieso que he habido menester mucha ayuda divina para conformarme con este golpe.

TEXTOS SOBRE SOR MARÍA DE ÁGREDA

Carta de Felipe IV a sor María de 15 de noviembre de 1644

Sor María escribiendo ante la VirgenConfiésote, soberana Reina de los cielos María santísima, digna Madre de mi Señor Jesucristo, templo vivo de la divinidad y depósito de los tesoros de su gracia, principio de nuestro remedio, restauradora de la general ruina del linaje humano, nuevo gozo de los santos, gloria de las obras del Altísimo y unico instrumento de su omnipotencia.
Confiésote por Madre dulcísima de misericordia, refugio de miserables, amparo de los pobres y consuelo de los afligidos; todo lo que en ti, por ti y en ti confiesan los espíritus angélicos y los santos, todo lo confieso, y lo que en ti y por ti alaban a la divinidad, y la glorifican, todo lo alabo y glorifico, y por todo te bendigo y magnifico, confieso y creo.
(Sor María de Jesús. Mística Ciudad de Dios. Libro 111).
El Patriarca os encaminará, en mi nombre, un Cristo que me ha parecido enviaros, para que en su presencia sean más fervorosas las oraciones que os pido hagáis por nosotros, por el bien de esta Monarquía y por la sucesión de varón en ella.

Carta de Felipe IV a sor María, 17 de febrero de 1655

El cofrecito que Vuestra Alteza ha servido dar a esta comunidad es precioso y decente para el eminente empleo que le ha dedicado Vuestra Alteza y la buena intención, voluntad y piedad con que le ofrece Vuestra Alteza. El Santísimo Sacramento le hará más digno de su habitación con prenda tan lucida. Ha vinculado Vuestra Alteza en este convento perpetuas memorias para encomendarle a Dios y yo amo y estimo a Vuestra Alteza tan de todo corazón que las acompañaré con verdadera y fina voluntad y todas suplicamos a su Divina Majestad dé a Vuestra Alteza prósperos sucesos y el cumplimiento de sus deseos. Suplícole Señor mío perdone mi saciada y reciba Vuestra Alteza esa Virgen del Pilar, habiticos de la Purísima Concepción, el rosario y cosicas de devoción, no mirando a la pobreza de la dádiva, sino a el efecto de la voluntad"

Carta de sor María a don Juan José de Austria, 25 de octubre de 1661

Refectorio del Convento de la Concepción"tenía nuestra Venerable Madre María de Jesús de Ágreda el encaje de la cara de linda proporción, más larga que redonda; la frente tensa y espaciosa, las cejas sin grosería y no del todo negras; los ojos grandes rasgados, apacibles, modestos y negros. Las mejillas no muy llenas ni deshechas; la boca fresca y los labios gruesos y el de abajo más que el de arriba, de lindo color. La nariz de buena proporción y, al extremo, un poquito abultada; la barba algo redonda y en ella las mejillas unos hoyos muy graciosos. El color era un moreno claro, apacible, sano y un tanto encendido, con templanza, los dientes muy seguros, blancos y limpios. Las manos bellísimas, blancas y los dedos largos y toda la disposición y estatura, gentil y de linda presencia".

De las declaraciones de varias religiosas en los Procesos Ordinario y Apostólico

"la indiana" en el Proceso Ordinario
Doctrina de la Mística Ciudad de Dios y Vaticano II.
"Lo más admirable en esta materia no el maravillosismo, de que hace gala la Madre Ágreda en las páginas de su obra; sino la coincidencia en sus líneas fundamentales de la visión que ella tiene del misterio de María y la que nos ofrece el Concilio Vaticano II, a tres siglos de distancia".

Enrique Llamas. Universidad Pontifica de Salamanca. Ágreda, agosto de 1999

"En mi búsqueda por comprender la esencia de la vida de Sor María y su obra, investigué en muchas bibliotecas y consulté a muchas personas a lo largo los Estados Unidos. Otros individuos contactaron conmigo cuando oyeron hablar de mi gran interés por ella. He hablado con estudiosos y estudiantes, artistas y publicistas, coleccionistas de libros antiguos, devotos marianos, monjes, monjas, sacerdotes, ministros no católicos, médicos, enfermeras, dentistas, proveedores, carpinteros y muchos más.
Las razones de su interés por Sor María son tan variadas como sus perfiles profesionales. Algunos están motivados por cuestiones de trabajo, y estudian su vida por su relación con la cultura y la historia del siglo XVII. Otros leen sus libros con propósitos devocionales. A otros les ha impactado su perseverancia frente a la adversidad, entre ellas la presión intimidatoria de la Inquisición. Pero hay quienes la miran como ejemplo de mujer de talento admirable dentro de una jerarquía predominantemente masculina, tanto en la Iglesia como en el estado. También los hay que buscan verdades místicas, junto a los que exploran la historia eclesiástica, la literatura escrita por mujeres, la Mariología, los sucesos extraordinarios, las lenguas romance o las tradiciones de los nativos americanos. He comprobado que en su historia hay algo para todos ellos."

Marilyn H. Fedewa. Escritora y Consejera de Comunicaciones. Lanning (Michigan) Estados Unidos. Febrero de 2002

Urna de cedro donde se conserva el cuerpo incorrupto de la Venerable"Desde que la conocí en Alburquerque, EE.UU., a través de una materia universitaria sobre la historia de Nuevo Méjico, sor María de jesús me ha inspirado por el valor, la profundidad espiritual y la inteligencia con que realizó su potencial como ser humano. Aunque nació en una época calificada como "fuertemente misógina" por la reciente serie de Televisión Española 'Mujeres en la Historia', se negó a aceptar una auto-imagen de debilidad. Tomando fuerzas de su comunicación interior tanto con Jesucristo como con su Santa Madre, abrió caminos de evangelización al Nuevo Mundo, ganó la amistad del rey y la utilizó como medio de mejorar la vida de los pobres y poner fin a la guerra, como también nos reveló una parte de nuestra herencia cristiana que había quedado marginada - el importantísimo papel de la Santa Virgen en la creación de la iglesia. ¿Qué podría ser más actual, y perenne, que sacar nosotros también del cristianismo esa misma fuerza espiritual y emplearla por el bien del mundo?."

Clark A Colahan. Profesor de español de la facultad de Whitman. Walla Walla. Washinton. Estados Unidos. 21 de marzo de 2002.

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