El lado humano de la despoblación

A Pie por Soria

El Norte de la Villa y Tierra de San Pedro
Buimanco-Valdemoro- Armejún-Villarijo
(Ruta de la Despoblación 1)

por Antonio Ruiz Vega

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(incluye sendero GR 86)

Hará ahora unos veinte años uno de los últimos planes concebidos por el régimen anterior y que pretendía mantener y asentar la población de una de las zonas más deprimidas de la provincia tuvo como efecto precisamente el contrario, despoblar definitivamente un conjunto de más de diez pueblos de la antigua Tierra de San Pedro, en el norte provincial.

El Valle del LinaresSe expropiaron los términos municipales y en los años siguientes se roturaron en forma de bancales y se repoblaron con pinos. Se pensaba que la mano de obra necesaria para efectuar estas tareas y, posteriormente, la necesaria para mantener este tipo de repoblación sería suficiente para asentar a los pobladores. Por el contrario, la emigración a zonas limítrofes (especialmente Navarra y La Rioja) fue rápida y en pocos años todos los pueblos quedaron deshabitados. Esto sucedía ya a mediados de los setenta.

Desde entonces esta amplia zona ha visto como las casas iban poco a poco deteriorándose mientras la repoblación por pinos tenía éxito en algunos lugares y no tanto en otro. El resultado, en todo caso, es toda una comarca "fantasma" y llena de encanto para el viajero que busque la soledad, los paisajes de ensueño y las evocaciones que puedan brindarle los paseos por pueblos abandonados.

La ruta es practicable con un vehículo normal siempre que no haya llovido recientemente y que el trayecto se haga con calma y precaución, ya que no hay carreteras sino caminos y pistas forestales. En cualquier caso es fuertemente aconsejable un todo terreno, si bien algunos pueblos sólo son accesibles a pie o en caballería. Es conveniente proveerse de buenos mapas, los mejores siguen siendo los 1:50.000 o 1:20.000 del ejército, que pueden comprarse en el Instituto Geográfico y Catastral de la capital soriana (plaza Jurados de Cuadrilla), aunque incluso estos son a veces bastante inexactos. Es frecuente, sobre todo de noche, encontrarse con abundante caza, como perdices, conejos o jabalíes. Sin embargo todo esta zona está acotada.

La ruta parte de San Pedro Manrique, que habremos de abandonar en dirección a Yanguas y tomar el desvío, a la derecha, que encamina a Taniñe, pueblo éste antaño abandonado, y ahora recuperado por una comunidad juvenil. Sin entrar, si no se desea, a Taniñe, habrá de cogerse la pista que serpentea hacia la derecha e ir ascendiendo por sus meandros. Al coronar una altura cuidado con una cerca que permanece cerrada y que habrá que abrir para pasar, volviendo a cerrarla, pues evita que escape el abundante ganado bovino de la zona.

BuimancoBuimanco

Tras varios kilómetros por zona de repoblación, donde son frecuentes pinos y robles se llegará al primer pueblo - que habremos entrevisto antes en los recodos del camino -, que es el de Buimanco. Alguien le llamó el "pueblo de las vacas" pues por sus calles pueden verse con frecuencia estos animales que a veces llegan a subir las escaleras de las casas. Desde Buimanco puede dominarse una magnífica vista pues culmina la zona del valle del Linares.

Despoblados Buimanco

Valdemoro

Siguiendo por el mismo camino se accede a Valdemoro, pueblo que hasta hace poco estaba casi totalmente cubierto por las zarzas y era difícil de visitar. Las umbrías que rodean el camino suelen estar llenas de verdor y puede escogerse algún paraje cercano al riachuelo para comer o descansar. el pueblo mismo, ya muy deteriorado, puede visitarse con precaución por posibles derrumbes. Hay casas todavía en buen estado, típicas de la arquitectura serrana de los Cameros y en la medio caída herrería, donde ya alguien se ha llevado el yunque, está el fuelle que usaba el artesano.

Armejún

Armejún, calle de la escuelaLa siguiente cita es, tras un sinuoso recorrido, Armejún, localidad situada en la ladera de un monte y que antaño debió tener un agradable aspecto. Aquí, antes de entrar en el pueblo mismo, al otro lado de la carretera, hay una acogedora fuente de agua clara y unos lavaderos techados, lugar también más que adecuado para el descanso o el refrigerio. En esta misma ladera, hoy cubierta de maleza, debieron abundar las huertas y los árboles frutales, hoy abandonados. En Armejún, y en otros pueblos de esta misma zona, debido al microclima ya casi riojano, en el pasado se podían cultivar frutas y verduras impensables para nuestra provincia. Es esta ya zona del olivo, quizá de los únicos olivos en toda Soria. También pueden verse higueras. Según las memorias de un cura de aldea que vivió en Armejún, en sus cercanías hay una torca o sima de grandes dimensiones, y por los aledaños pueden encontrarse formaciones cúbicas de marquesita, muy brillantes en ocasiones, a las que antes se llamaba "oro de los tontos". En tiempos estas marquesitas se vendían en Guipúzkoa y Francia, donde se elaboraban para hacer pisapapeles, cruces, etc.

En Armejún hay también casas arcáicas de curiosa construcción, como una de ellas, en forma de torre, donde en un pequeño espacio, superpuestas una encima de otra, está la cuadra, la cocina, el dormitorio y el somero o desván.

VillarijoVillarijo

Villarijo y Ezequiel Solana

Desde aquí el camino va perdiendo nivel hasta llegar a Villarijo, pueblo natal del pedagogo Ezequiel Solana, que está ya a nivel del río Linares, que serpentea entre formaciones rocosas.

En Villarijo existe el único trujal (molino de aceite) de la provincia y, por lo demás, es también pueblo de amena visita, rodeado de olivos, encinas y una vegetación abundante.

Miguel Martínez, secretario que fuera de San Pedro Manrique en el siglo XVIII dice de esta zona:
"Todos los lugares de este sexmo y los tres barrios, son de una tierra áspera de montes, sierras y cerros inaccesibles, barrancos profundos".
Pero también, como hemos dicho, de una gran fertilidad:
"poblada de frutales, cerezos, guindos, melocotoneros, camuesas, pomas, ciruelas, que son muy regaladas, especialmente las guindas y cerezas garrafales, sin ponderación se puede decir que habrá muchas tan buenas, pero mejores no en todo el reino".

Plaza en Villarijo dedicada al pedagogo Ezequiel SolanaTambién añade:
"Río abajo, por la derecha, hay una losa en que nace una fuente de agua tan cálida como la de los baños y que las mujeres lavan los lienzos a distancia de algunos pasos de su origen, conservándose el agua bastante caliente".

Antaño, en Villarijo, se celebraban, como en San Pedro Manrique y en Sarnago, las fiestas de Móndidas, cuyo "climax" solía ser una "caracolada", según dicen los vecinos que todavía lo recuerdan. Es muy posible que en estas fechas estivales el pueblo, abandonado el resto del año, presente cierta animación, pues habitualmente sus antiguos moradores regresan de vacaciones.

© Antonio Ruiz Vega

Villarijo y Ezequiel Solana
Despoblados Buimanco

Asociación Amigos de Armejún
Villarijo por Jesús Manuel Pastor Pérez

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