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LA MANZANA O EL VÉRTIGO

María Pilar Martínez Barca

Edita: Libros del innombrable

ZARAGOZA 2009

 

 

Me vas desperezando en un temblor
de pájaro desnudo en el invierno,
y me transformo en rama
                                         o nido
                                                   o vientre
donde albergarte cálida,
más adentro del témpano y la noche.
Y los peciolos,
                        íntimos,
                                              despiertan
en tanto nos fundimos en éxtasis de almíbar
al tacto de tus yemas, tan tempranas.
Despójame hasta el cuévano del tronco,
allí donde no queda ni hojarasca
que distraiga del eco de las aves.

                                     © María Pilar Martínez Barca

 

María Pilar Martínez-Barca es todo un ejemplo de dedicación a la poesía. Todo cuanto toca está impregnado de poesía. Escribe desde muy joven, acaban de cumplirse hace poco 20 años de su primera publicación Epifanía de la luz, y siempre ha mostrado una gran sensibilidad y una vena mística, que une a Dios y a la naturaleza. El tema central de su lírica es el amor. El amor como forma de viaje. El viaje como tránsito hacia la espiritualidad. El amor y la espiritualidad como cimas de una única montaña, a la que aspira, hacia la que siempre está en camino.

Los libros de María Pilar Martínez Barca son más bien poemarios de exaltación. Libros que recuerdan un instante irrepetible como Historia de amor en Florencia (1989), la magia de las pequeñas cosas y de la luz como sucedía en Flor de agua (1994) o el madrigal puro a la pasión y a la amistad en Se está bien aquí. Diario de una amistad (2002) y El corazón en vilo (2005). María Pilar posee un apetito de felicidad y de alegría, y la encuentra en los pequeños gestos de cada día, en las aventuras de la imaginación, en las palabras hermosas y, sobre todo, insisto, en el amor.

La manzana o el vértigo es un libro exultante. De poderosa evocación, de intenso erotismo. En su punto de partida están Teresa de Jesús, Sor Juana Inés de la Cruz y San Juan de la Cruz: esos poetas que intuyeron la convivencia de la carne y el alma, del cuerpo codicioso de caricias y del misterio. Y otro poeta más: Vicente Aleixandre, que escribió: "Amaba // alguien sin antes ni después. Y el verbo // brotó". Este fragmento acompaña, en el pórtico del volumen, a otro de San Juan de la Cruz, y alude al amor como forma de conocimiento, a la palabra fecundada.

© Antón Castro

María Pilar Martínez Barca, en Senderos Imaginados

Poesías y Leyendas Sorianas

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