Homenaje a los intelectuales sorianos y a la mujer soriana
- Representados en la persona de Inés Tudela Herrero-

 

Dos horas y media duró el homenaje que la Escuela Oficial de Idiomas de Soria rindió el día 4 de junio de 2008 a los intelectuales de Soria, a la mujer soriana, representados todos por Doña Inés Tudela Herrero, hija de Don José Tudela De la Orden. Dos horas y media en las que la música y la palabra se sumaron a un homenaje merecido.

El joven estudiante del Conservatorio, Sergio Matute interpretó la Suite II, Preludio, de J. S. Bach. A continuación Alime Hüma interpretó otra pieza musical al piano. Seguidamente, se conformó la mesa de intervinientes en el homenaje: Juan Antonio Barrera, José María Martínez Laseca, Manuel Núñez Encabo, César Millán Díez, José Javier Gómez Pardo, José Miguel Baamonde. Encarnación Redondo, ex alcaldesa de Soria, excusó su presencia por causa de un viaje urgente.

A modo de introducción, Jesús Bozal Alfaro, Director de la Escuela Oficial de Idiomas justificó el homenaje con un corto discurso de presentación.

A continuación, Paco Parra, ex director de Radio Nacional de España, fue dando la palabra a cada uno de los intervinientes.

El duo Luigi Maráez e Alime Hüma intervinieron durante esta primera parte con cuatro canciones.

La segunda parte estuvo dedicada íntegramente a Inés Tudela, quien, con su naturalidad habitual, fue desgranando algunos recuerdos sorianos. Su intervención fue precedida por la lectura de un poema dedicado por Bernabé Herrero, tío de doña Inés, a Antonio Machado.

Retiradas las mesas de los participantes en el acto, el Grupo de Danzas de Soria, dirigidos por Mercedes Rodríguez, y las Corales, Capilla Clásica de Soria “San José” y la Coral de Soria, dirigidas las dos por Jesús Barriales, completaron el acto. La entrega de una placa conmemorativa a Inés Tudela por parte del Director de la Escuela Oficial de Idiomas fue seguida de la lectura, por parte de José Ángel Mayor, del poema de Bernabé Herrero: “Quiero vivir aquí”.

El público, bastante numeroso, siguió el acto con interés. La ovación final selló un acto de Homenaje que merecían tanto Inés Tudela como todos los intelectuales de Soria y todas las mujeres de Soria.

Discurso del Director de la Escuela Oficial de Idiomas

DISCURSO HOMENAJE

El 1 de octubre de 1910, Antonio Machado pronunciaba estas palabras en honor al intelectual soriano, Antonio Pérez de la Mata:

Hoy recordamos la obra de un hombre que, después de rendir a la tierra su tributo, merece los elogios de la posteridad. Quisiera yo haceros comprender toda la fuerza mental que supone el dejar una huella en la memoria de las multitudes. La humanidad tiene una capacidad para el recuerdo que se colma con unos cuantos centenares de nombres y de hechos. Su capacidad para el olvido es infinita.

Hoy, casi un siglo después, las palabras de Antonio Machado le han servido a la Escuela Oficial de Idiomas de Soria para justificar este homenaje a los intelectuales de Soria, a la mujer soriana, representados todos ellos por Doña Inés Tudela Herrero, aquí presente.

Un homenaje que está concebido con la misma sencillez, rigor y generosidad con la que trabajaron en su día, por Soria, por el pueblo de Soria, por la cultura soriana, y por consiguiente, por la cultura universal: José María Palacio, Manuel Hilario Ayuso, Pedro Chico Rello, Ángel del Río, Virgilio Soria, José Tudela de la Orden, Juan Antonio Gaya Nuño, Mariano Granados Campos, Mariano Granados Aguirre, Gervasio Manrique Hernández, Blas Taracena, Virgilio Soria, Gerardo Diego, Heliodoro Carpintero, Julián Marías, José Antonio Pérez Rioja, y tantos otros, hombres y mujeres, que están, seguro, en la mente de cada uno de ustedes.

Y todas las mujeres de Soria, intelectuales o no, porque nadie es más que nadie, como diría Antonio Machado, representadas todas ellas, hoy, aquí, por Doña Inés Tudela Herrero.

Los tesoros de archivos y bibliotecas – proseguía Antonio Machado -, donde sacian su voracidad sabios y eruditos, son bien exiguos comparados con el enorme caudal de humano esfuerzo que no alcanzó la consagración de la historia, de la antología, del catálogo, de la siempre tradición de unas cuantas generaciones.

Y ese enorme caudal de humano esfuerzo, conocido u olvidado, es lo que hemos venido hoy a recordar en este día.

Honremos la memoria de Antonio Pérez de la Mata – proclamaría Antonio Machado en 1910-; honremos, decimos nosotros, la memoria de todos los intelectuales sorianos, y no por serlo, sino porque, mientras trabajaban, pensaban en que el fruto de su trabajo redundaría un día en beneficio de su pueblo.

Y honremos a la mujer soriana, que, representada hoy, aquí, por Doña Inés Tudela, ha contribuido decisivamente al progreso social, cultural y económico de Soria. “Creo que la mujer, escribiría Antonio Machado en 1913, alcanza una virtud insuperable y que la decadencia de España depende del predominio de la mujer y de su enorme superioridad sobre el varón.”

Honremos, pues, en definitiva, la memoria de todas aquellas personas que hicieron algo por su pueblo, porque con ello nos honramos a nosotros mismos. No tiene una sociedad valores más altos, insistía el poeta, que sus hombres preclaros.

Este es, pues, el sentido del homenaje que la Escuela Oficial de Idiomas de Soria ha organizado esta noche: recordar, con la máxima sencillez, a todas aquellas personas, conocidas o anónimas, que supieron estar en su día a la altura del pueblo “sabio y digno”, como calificaría Antonio Machado al pueblo de Soria.

Artículo publicado el 5 de junio de 2008 en Heraldo de Soria

Por INÉS TUDELA

Por Inés Tudela, hija de José Tudela de la Orden (1890-1973), uno de los intelectuales más destacados de la Soria del siglo XX, emprendimos el proyecto de homenajear a los intelectuales de Soria, a la mujer soriana. Licenciada en Filosofía y Letras, bibliotecaria durante treinta años, directora de los Cursos para Hispanoamericanos, en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid, Soriana del Año, en 1989, por la Casa de Soria en Madrid, Doña Inés Tudela ha vivido y conocido, junto a su padre, primero, y junto a su fidelidad en el recuerdo y en el compromiso, después, una de las épocas más florecientes de la cultura soriana, y conocido a sus protagonistas más destacados. Y de todos ellos aprendió a comprender, respetar, enriquecer, proteger, divulgar, el legado cultural de Soria y de otros pueblos: su saber popular y su legado monumental y artístico. También se ocupó de la gran obra de su padre, que vivió por y para recuperar, en la medida de sus posibilidades, el saber popular de cada rincón de Soria y su Provincia; recogido, en parte, en el libro, redactado junto a su amigo Blás Taracena: “Guía artística de Soria y su Provincia”.

Dijo Machado en Soria que “no tiene una sociedad valores más altos que sus hombres preclaros.” Pero lejos de reducir la cultura a las obras producidas por unos pocos, por una elite, Machado destacó también el “enorme caudal de humano esfuerzo que no alcanzó la consagración de la historia, de la antología, del catálogo, de la siempre tradición de unas cuantas generaciones.” Es decir: el “saber popular, lo que el pueblo sabe, tal como lo sabe; lo que el pueblo piensa y siente, tal como lo siente y piensa, y así como lo expresa y plasma en la lengua que él, más que nadie, ha contribuido a formar.” Porque, concluiría en otro momento de su obra: “o escribimos sin olvidar al pueblo, o sólo escribiremos tonterías.”

El saber popular significó todo para Inés Tudela y para todos los intelectuales sorianos. Y si, por poner sólo dos ejemplos, José Tudela (1890-1973) recorrió cada pueblo de la provincia para ayudar al profesor Schinder a confeccionar su Cancionero Soriano, Juan Antonio Gaya Nuño (1913-1976), uno de los más significados historiadores y críticos de Arte en España, nos dejó un libro clave para comprender la realidad de la sociedad soriana: El Santero de San Saturio. A pesar de todo, diría también el poeta, la capacidad de la humanidad “para el olvido es infinita.”

Por esa razón, la Escuela Oficial de Idiomas de Soria, con un pequeño esfuerzo y una gran ilusión, ha querido organizar este homenaje a los intelectuales sorianos, a la mujer soriana, por Inés Tudela, en el Palacio de la Audiencia. Honrando, con humildad y sencillez, la memoria de estas personas, recordando su esfuerzo humano, concluiría el poeta, nos honramos a nosotros mismos.

Por Inés Tudela tenemos la oportunidad de citar, por falta de espacio, a unos pocos de esos hombres y mujeres preclaros, comprometidos con el pueblo de Soria (“La inteligencia debe servir siempre para algo, aplicarse a algo, aprovechar a alguien”, diría Mairena), cuyas vidas y obras merecen ser recordadas: José María Palacio, Manuel Hilario Ayuso, Pedro Chico Rello, Ángel del Río, Mariano Granados Campos, Mariano Granados Aguirre, Gervasio Manrique Hernández, Blas Taracena, Virgilio Soria, Gerardo Diego, Heliodoro Carpintero, Julián Marías, José Antonio Pérez Rioja,…Y por Inés Tudela, en fin, conservamos inctacta, compartiéndola totalmente, la imagen real – humana e intelectual - de un Antonio Machado soriano, siempre fiel al pueblo del que tanto aprendió y al que tanto amó: “Mi amor a Soria es grande; y el tiempo, lejos de amenguarlo, lo depura y acrecienta. Pero en ello no hay nada que Soria tenga que agradecerme. ¿Quién en mi caso no llevaría a esa tierra en el alma?” Por Inés Tudela, gracias a ella, con ella, volveremos a recordar, el día 4 de junio, en el Palacio de la Audiencia de Soria, el esfuerzo humano de todos los hombres y mujeres preclaros del alto llano numantino.

Publicado en Heraldo de Soria, 5 de junio de 2008

 

Inés Tudela Herrero 

        No sé si a doña Inés Tudela le corresponde protocolariamente el ilustrísima, pero desde luego porta el de magnífica persona y gran mujer, ganado a pulso. El haber nacido en la familia que lo hizo le ha ayudado, pero creo que hubiera nacido donde lo hubiera hecho, ella sería, igualmente, una gran mujer. Es muy culta, pero tiene la virtud de esconderlo cuando eso puede molestar o distraer al que tiene enfrente, porque para Inés, el hecho de poseer ese patrimonio que sólo a ella pertenece, es algo natural. En cambio, si considera necesario ayudar, abrir el camino, enseñar un poco o un mucho de todo ese patrimonio, es generosa y lo da, lo enseña sin regatear.

          Mujer inquieta, joven a pesar de la veteranía, siempre abierta, cercana y muy cariñosa, Inés Tudela lleva dentro, mima, cuida y da a conocer a esa gran figura que fue su padre, don José Tudela de la Orden. A él y a su madre, doña Cecilia Herrero, ha dedicado Inés toda su vida. Desde que se fueron, primero don José y mucho más tarde, para satisfacción de Inés, doña Cecilia, ella, como una vestal, dedica su tiempo a ordenar el gran archivo familiar, del que, de vez en cuando, saca lo que le pedimos para ayudarnos en la investigación de temas sorianos.

          Su infancia la recuerda casi siempre de la mano de su padre, mientras éste recibía y hablaba con personajes como Ortega y Gasset, Valle-Inclán, Machado y tantos otros de los que Inés nos dará cumplida razón. Con el paso de los años cambió la mano del padre por el volante del Seat-600, con el que se recorrían la provincia persiguiendo, literalmente, a las mujeres que vestían de forma tradicional, a los hombres que recordaban jotas castellanas, a los que todavía cantaban albadas, a los grupos que bailaban con arcos.

          Licenciada en Filosofía y Letras, ejerció, durante treinta años, como bibliotecaria, encargándose de catalogar la Biblioteca de José Ortega y Gasset y una sección de la del Colegio de Abogados, ubicada en el Palacio de Justicia, en la plaza de las Salesas, de Madrid. Buena documentalista, trabajó para el CSIC, recesionando revistas especializadas y, en el mismo ámbito, documentó el libro “La mujer en un siglo”, del que fue autora la condesa de Campo Alange.

          El 18 de septiembre de 1972 presentó, en Roma, un informe al XL Congreso Internacional de Americanistas sobre “Las Guías del Americanista por las Bibliotecas y Museos de Europa”. Recopiló un interesante vocabulario pastoril que fue publicado primero en Cuadernos de Etnología, y después en nuestro Diccionario de Habla Soriana.

          Se jubiló desempeñando un cargo muy grato para ella, del que conserva muchas anécdotas: la Jefatura de Cursos para Hispanoamericanos, en el Instituto de Cultura Hispánica, dependiente, por entonces, del Ministerio de Asuntos Exteriores.

          Desde que pasó a la situación de jubilada –sólo oficialmente- la dedicación al patrimonio cultural dejado por su padre ha sido total, ordenando el archivo familiar, dando conferencias sobre la obra de don José Tudela y de los componentes de la Generación Literaria del 98. Y, sobre todo, atendiendo a todos aquellos que nos interesamos por don José.

          Fue nombrada, por la Casa de Soria en Madrid, Soriana del Año en 1989.

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