Don Moisés García "In memoriam"

 

© Carles de Escalada, Invierno de 2020

 

El 9 de Marzo de 2013 fallecía a los setenta y nueve años de edad en Soria el que había sido párroco de Serón de Nágima don Moisés García Rupérez.  Don Moisés había nacido en Castil de Tierra en 1934, ordenándose sacerdote en 1958.  También sería el párroco de otras localidades  sorianas como Buberos, Esteras de Lubia, Castejón del Campo y tras Serón, Almenar (en donde pude hablar por teléfono con él la última vez). 

Recuerdo que Don Moisés, como era conocido por todos, era un ávido lector y que yo, como veraneante interesado por Soria, cada verano pasaba por su casa en donde hablábamos sobre la historia de Serón y Soria, acompañados con un chocolate que su hermana nos preparaba. Nos pasábamos unos momentos leyendo y mirando los libros que él había comprado ese año en la librería Las Heras.  Gracias a él pude comprar a principios de los años 80 uno de los libros mas interesantes de la Soriología, El Gótico en Soria por Jose-María Martínez Frías (personaje que unas décadas mas tarde, tuve el placer de conocer personalmente en Barcelona). 

Don Moisés fue, además de considerarlo un intelectual, también un protector y restaurador amateur.  Gracias a él se restauró una buena parte de la iglesia parroquial de Santa María del Mercado, en donde, debajo de la pintura blanca que se debió de pintar en la iglesia tras las epidemias del cólera en el último cuarto del siglo XIX, descubrió una serie de escudos y pinturas.  (Alguno de ellos necesita aún hoy en día la ayuda de un restaurador profesional). 

El 7 de Abril de 1984, el diario El Campo Soriano publicaba un artículo de don Moisés titulado: Serón de Nágima recupera una vieja tradición; artículo, que aquí quiero reproducir. 

 

Serón de Nágima recupera una vieja tradición

Desde tiempo inmemorial se celebró en la villa de Serón de Nágima el tradicional Domingo de "Lázaro”, denominación impuesta, sin duda, por el hecho de que en este domingo previo a la Semana Santa, se leía en la liturgia el evangelio de la resurrección de Lázaro, amigo de Jesús. 

Desde primeras horas de la tarde acudían a la ermita de la Virgen de la Vega, andando o en caballerías ricamente engalanadas gentes de Torlengua, Cañamaque y, por supuesto, el pueblo de Serón en pleno.  No faltaba en ésta como en todas las romerías de entonces los típicos “confiteros” que hacían las delcias de los pequeños.  Reunidos todos en la explanada de la ermita, las “mocitas” del pueblo ataviadas con trajes típicos o regionales, se dirigían a la puerta rogando al santero las abriese de par en par para dar comienzo a la función, motivo de esta romería. 

Abre las puertas santero,
Ábrelas con devoción,
Que venimos a cantar
Las mocitas de Serón.
 

Seguían después una serie de cantos alusivos al acto que giraba en torno al rosario y al sermón.  Especial atención merecía por su originalidad y melodía, el canto de las letanías.  En algún momento, si bien en circunstancias extraordinarias, la romería se extendió a todo el día, celebrando allí la Santa Misa y comiendo posteriormente en el entorno de la ermita o en sus dependencias, hoy derruídas, en espera gozosa y alegre del acto de la tarde. 

Hubo un momento en que esta rica y típica tradición se perdió.  Sin la protección de los santeros que se habían sucedido sin interrupción hasta este momento y ante la proliferación de robos de arte en ermitas e iglesias, razones de seguridad aconsejaron a retirar de este Santuario, que se abre a la vega del Nágima, la imagen de la Virgen de la Vega; talla gótica de finales del siglo XIII o principios del XIV que mide 1,06 m. De altura, repintada en manos y cara, seccionada en la parte superior para la colación de una corona.  El repintado obedece, a que siempre fue vestida, últimamente se le han retirado las vestiduras que se van a recoger en breve en un mueble-exposición en la iglesia.  También pudo influir en su supresión el lamentable estado del complejo: ermita y viviendas.

Hoy, reparado en parte este bello y gran santuario con forma de cruz latina, se está haciendo esfuerzo por recuperar esta tradición en la medida que esto es posible, pero es necesaria la colaboración de todos.  Se iniciaba esta recuperación el año pasado con resultados ciertamente positivos, debido en parte al buen tiempo que disfrutamos. 

Este año de1984, año santo de la redención, sobre las doce y media y desde la iglesia, el pueblo, andando o en coches, se trasladará con la Virgen a su “casa”, portada ahora en carroza cariñosamente preparada, rodeada de niñas ataviadas con trajes regionales.  A la una se celebrará el Santo Sacrificio de la misa, amenizada por la rondalla “Virgen de la Cabeza”, dirigida por Pablo Nieto y don Emeterio Martínez.  En ella intervendrán también un grupo de mujeres del pueblo que interpretará cantos del ayer, hoy, a Dios gracias, recuperados.  Terminada la misa y en espera del acto de la tarde, es posible que algunas familias, animadas por la grata experiencia del año pasado, comparten allí su comida. 

Culminará esta jornada con el rezo del Rosario a la Mide de todos con intenciones por necesidades del pueblo, comarca y España, en el que no faltarán cantos y letanías con melodías propias.  Al final se iniciará el regreso al pueblo donde todo terminará, con la ilusión de un año nuevo, con el canto de la Salve Popular a la Virgen de la Vega. 

No es mi lengua, Virgen pura,
La que entona mi plegaria,
Es mi alma toda tuya, 
La que canta y te da las gracias.

MOISÉS GARCIA

Nota:  Nos gustaría obtener una foto de don Moisés para ilustrar este artículo.  Lo hemos intentado pero sin conseguir los resultados esperados.

 

© Carles de Escalada, Invierno de 2020
 

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