Nino Sánchez

 

"... Y al aire"

Hace veinticinco años -¡nada menos!- conocimos a Nino Sánchez y a Carmen, su compañera, de la mano de un amigo común, Jaime del Huerto. Por aquel entonces Nino estaba componiendo “La Cantata castellana”, un magnífico trabajo que sólo escuchamos una vez, y creo recordar que no en disco, tal vez porque nunca se llegó a grabar.

Habrían de pasar todos esos años para que, gracias a nuestro web, Nino se reencontrara con Jaime y con nosotras y volviéramos a recordar, con emoción, aquellos encuentros en un pueblo de Soria.

Tenía Nino Sánchez para nosotros el halo de los cantautores, esos músicos y compositores fundamentales en la larga época de sequía intelectual, esos inconformistas luchadores por las libertades, arrinconados cuando, después de darlo todo, ya no eran necesarios, como si el arte y la cultura fueran sayas de usar y tirar. Fueron las personas que ayudaron a resistir. Después, durante la Sagrada Transición, parecía ser que ya no hacía falta resistir, y ahora, tantos años después, nos damos cuenta, de nuevo, que existen muchos motivos para seguir resistiendo.

Valga al menos esta nueva etapa para que músicos y compositores vuelvan a acompañarnos para resistir juntos, y a poder ser hacer frente a la codicia, la injusticia, la vanagloria, la estupidez y la cultura oficial, oficialista y paniaguada.

Nino Sánchez nació en el barrio salmantino de Los Pizarrales hace 62 años. Su formación musical no ha sido académica –creo- ni falta que le hace. Como todo artista e intelectual que lleva dentro la semilla de lo diferente –sin hacer mucho caso de lo auténtico, aunque integrándolo- su conocimiento, su alma –si es que eso existe y no es igual a lo anterior-, se ha ido llenando de contactos con otras lenguas, otras culturas, otros sentimientos, otros paisajes. Entre ellos, como no podía ser menos, los catalanes, aquellos luchadores con los que algunos tenemos una deuda impagable: Pau Riba, Serrat, Guillermina Mota, la balear María del Mar Bonet, el valenciano Raimon. Pero también se hallaba ya impregnado Nino por la época en que le conocimos de la canción francesa y de la suramericana y había ganado algunos premios.

Dulzainero, guitarrista, intérprete, compositor, folklorista, poeta..., todo eso es Nino Sánchez. Y es algo que hemos corroborado al escuchar su último disco “¡… Y al aire!”. Son nueve canciones en las que, estando como están presentes los orígenes salmantinos de Nino, tanto en las letras como en la música, se percibe claramente su formación sin fronteras.

Otto Caballero, J.M. Crisóstomo, Jota Martínez, Curro Cueto, Ariel Cubría, Enrique Pessino, “El Mariquelo”, Lorena Brasero, Marta Vallejo, Paco Rubiales, Carmen Casado, Angel Carril, V. García, Jesús Gascón, Tomás G., Eddy Bautista, F. Llorente (de “Los Talaos”) y Quique Almendros (de “La Musgaza”), han colaborado, de una u otra forma, con Nino Sánchez para que su último disco llegara a buen fin.

El disco se abre con un tema instrumental, “Aires de Piedralaves”, donde se mezclan la zanfona, dulzaina, mandolina, guitarras y otros elementos electro-acústicos, que dan “un bello colorido a esta vieja y preciosa danza”, según palabras del propio músico.

La siguiente “Amigo Mariquelo”, está dedicada a Angel Rufino, quien “cada Víspera de los Santos, asciende a la veleta de la catedral de Salamanca –tradición que data del siglo XVIII- y abrazado a la bola del “cupulín”, interpreta con gran nivel una Charrada”. La letra y la música son de Nino y las campanas de fondo, supongo, de la catedral de Salamanca.

“La Merenciana”, trata de una hermosa moza salmantina cuyos amoríos con un marqués corrieron de boca en boca. Le sigue una pieza tradicional religiosa que nosotras hemos escuchado en muchos pueblos de la provincia de Soria y que se titula “El arado”, en la que se compara a las distintas partes del arado con la Pasión de Cristo. Le sigue “…Y al aire”, que da nombre al disco, “grito y expresión utilizadas en las dos Castillas”.

“Los mozos de Monleón” lo dedica a su amigo Angel Carril, ya fallecido. Dice del romance que quizás sea “uno de los más interesantes y conocido. Dámaso Ledesma lo publica en su cancionero y Federico García Lorca lo adapta al piano para que lo cante la Argentinita (…) Dicho romance parece que data del siglo XVIII, y se desarrolla en el pueblo salmantino de Monleón, uno de los más antiguos de Salamanca”.

El músico explica la inclusión de la “Jota del reloj” de esta forma: “las bases de esta canción se grabaron en directo, hace años, para incluirla en aquel disco que un día nos prometió la Junta de Castilla y León, Ayuntamiento y Diputación de Salamanca a Rafael Farina, Armando y a mí. Este disco nunca se hizo realidad. En estos momentos llega a mi mente una copla perteneciente a una de mis canciones “Porque antes yo fui casado” y decía así: “Cuando llegan elecciones/van al pobre a visitar,/si votas, muchas promesas/”aluego” mucho olvidar…”.

“Plaza Mayor” es un homenaje a ese enclave salmantino en su aniversario –doscientos cincuenta años- cuya letra se debe a Juan Mari Montes. Por último “Vino-aire de Rioja”, instrumental como la primera.

Ni que decir tiene que nos hemos emocionado escuchando este disco. Es un magnífico regalo de la música de Nino Sánchez, cuya voz sigue tan potente como siempre. Contundentes y originales sus mezclas. Demostrada en la última, como él pretendía, las grandes posibilidades de la dulzaina.

Si la memoria no nos falla, Nino Sánchez no ha sido invitado nunca para actuar en Soria, ¡con la de actividades que llevan a cabo las distintas Instituciones! Aunque tal vez estemos equivocadas.

"Juglares del Duero"

Nino Sánchez

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