Fuentepinilla

   Del libro "Fuentepinilla"

Alberto Manrique, José V. Frías y Javier Herrero

ALJAMA

Tuvimos aljama; los judíos residentes, como los de Tajueco y Berlanga, tributaron en la diócesis de Sigüenza. Aquí residió (junto con Soria y Almazán) la familia de los Bienveniste, uno de los cuales, Abraham, fue rabino mayor de Castilla y tesorero de Juan II.  No podemos por menos que pensar que un paisano tan influyente en la Corte algo debió de presionar para la consecución del villazgo.

 En 1487 nos encontramos con una demanda contra un vecino componente de tan famosa familia, Don Todros Bienveniste, prestamista, acusado de usura por el concejo de Cabrejas del Pinar.  Y en 1491 Yuça Françes, vecino de Fuentepinilla, «físico», compareció ante la Santa Inquisición.

 EL OCASO

 Después de una floreciente Edad Media, la historia local no se aparta de la de Castilla y su decadencia hasta la actualidad. Hemos ido rastreando la máxima cantidad de datos escritos sobre el pueblo a lo largo de los siglos.

Durante la guerra de Sucesión se pidió inútilmente que entre Berlanga, Gormaz y Fuentepinilla se enviaran sesenta hombres.  Sobre este tema escribió Rabal: «Por la parte de Medinaceli y Almazán se disponían los oportunos aprestos militares de milicias y caballos para defender los pueblos de la frontera.  No así en las villas del Burgo de Osma, Ucero, Berlanga, Fuentepinílla y Gormaz.  Estas, afectas en secreto más a la causa del archiduque que a la de don Felipe, se excusaron con que elpaís estaba muy esquilmado y los pueblos faltos de gente que mandar a causa de una epídemia recientemente sufrida, y a fuerza de amenazas e instancias enviaron por junto díez y siete hombres inútiles que el Ayuntamiento de Soria rechazó sin que sirvieran de nada sus amenazas».

El Catastro de la Ensenada, en 1752, nos dice que consta de 42,5 vecinos (7 viudas), con 58 casas habitadas y 1 arruinada. Una taberna y una posada. 1 escribano de números de ayuntamiento administrador de las rentas del Conde de Aguilar, 1 sacristán escribano de fechos y maestro de niños, 1 médico, 1 cirujano, 1 boticario, 1 guarda de ganado vacuno, 1 guarda de monte, 1 pastor de ganado lanar, 1 guarda mayor del bosque, 42 labradores, 1 peraire, 1 tejedor de lienzos y un cura párroco.

En 1780 no existía ganado trashumante pero la «Cuadrilla» mesteña llamada de Fuentepinilla (210 ganaderos), se componía de 13.891 ovejas y 1.873 cabras estantes.

En 1796 Tomás López en sus Relacíones geográfico-históricas escribe que gobiernan a sus 60 vecinos, tres alcaldes iguales en jurisdicción, dos llamados ordinarios y puestos por la misma Villa y tierra y uno llamado Mayor nombrado por el Duque. Añade que posee «un famoso rollo y famosa casa en donde se celebran las juntas de Villa y Tierra y en dicha casa hay gran cárce ly muchas prísiones para los reos»; y es aquí, por primera vez, donde oímos mencionado el rollo y el calificativo de «famoso».  Las murallas, «fortísimas aunque de tierra, tienen dos varas y media de anchura y quatro estados a cinco de altas, de tal suerte que los pocos trozos que aún subsisten como con arte no se demuelan, durarán asta el fin del mundo».

En las murallas se abrían cuatro puertas, la sur/levante llamada «de los tejares», la del poniente o «del calvarío», la del norte o «de los toros» y la del mediodía, que aún subsiste, conocida como Puerta de la Villa.  También señala la existencia de muchos molinos harineros y buenas aguas, gran batán y abundancia de muchas yerbas medicinales «que cuando paran algunos estrangeros dicen que las ay».  Y se hace eco de una distinguida familia, la de los Heredias, que en el siglo anterior mantenían coche, «tenían gran casa que aún permanece, la qual, con sus grandes intereses y bienes raíces vencieron y se fueron a Madrid por los años de 1680».

Y añade que son también familias ilustres, de hidalgos, la de los Medranos, los Arias y Contreras; que únicamente hay maestros de primeras letras y que los estudiantes se trasladan a las universidades de Osma -a cuyo mantenimiento contribuían sendos préstamos de las parroquias de Osona y La Ventosa, de 1562-, Zaragoza, Sigüenza, Valladolid y otras; e informa que a 300 pasos hay una ermita de Nuestra Señora de la Concepción, a quien se tiene especial devoción «como patrona de nuestra España».

En 1798, una escritura nos informa que se contrató por ocho años al médico de Tejado.  Cobraría 565 medias de trigo anuales, «de buena calidad», por atender a vecinos, viudas, menores, curas, capellanes, los de los molinos y demás habitantes de la Villa y partido; auxiliaría gratis a todo el mundo, excepto a los enfermos de «humor gálico o mano airada».

Otro escrito, entre los años 1830/70, se muestra dubitativo respecto a la población: «Aunque en nuestro concepto puede haber error en el número 717 habítantes con que aparece en el último censo oficial, es innegable que su población ha recibido notable impulso en pocos años, puesto que hace doce solamente reunía 402 almas. Esta circunstancia nos aconseja advertir que su escuela de ambos sexos, si la cifra de moradores fuera exacta, deberá ascender en categoría y ceder las alumnas a la propia de su sexo, que según las prescrípciones vigentes habría de crearse.

Si duda cupiese acerca de la mayor importancia que en otra época obtuvo la pob lación, se encargarían de desvanecerla su condicíón señorial, el arco llamado Puerta de la Villa, los restos de la muralla que se encuentran alrededor y aún la buena construcción de sus edíficios actuales, entre los que se distinguen las tituladas casas del Duque de Abrantes, de los mayorazgos de Vidaurres y aún la del ayuntamiento.

Tiene iglesia parroquial de primer ascenso bajo la advocación de San Juan, una ermita dedicada a la Concepción de la Virgen y una fuente de buenas aguas que surte al vecindario; una huerta o casa de recreo, diferentes huertos, un molino de harinas, un monte robledal, varios prados naturales y una dehesa de pastos para los ganados de labranza.

Dentro del término que baña el río Vega, sobre el cual se tiende un puente de piedra con un arco, brotan varios arroyuelos que desaguan en aquel y favorecen el cultivo de hortalizas, patatas y cáñamos, excelentes auxiliares de los productos restantes de agricultura, que dicho sea en su obsequío, suelen ser de excelente clase y generalmente agradecidos a los afanes del agricultor.

El terreno es llano y de buena calidad, nada opuesto a las plantaciones de vides y frutales, rico en pastos para el ganado lanar y de carga y no tan enemigo del cazador que le prohiba disparar el arma sobre alguna perdíz, liebre o conejo y contra las codornices en la estación oportuna».

En tiempos de Mendizábal -1844~ tenemos nuevamente noticias de Fuentepinilla porque aquí se desamortizó «un sitio de molino tasado en 750 reales propiedad de la iglesia y lo remató por 801 reales Casimiro Calle, vecino de Soría».

En el Diccionario geográfico/estadístico/históríco de España y sus posesiones de ultramar, de Pascual Madoz (1845/50) se lee: «Situada en una llanura, resguardada del víento este por una pequeña sierra, la combaten libremente en las demás direcciones, goza de clima sano, y no se conocen enfermedades especiales: tiene 40 casas, de bastante buena construcción; hay casa de Ayuntamiento; escuela de instrucción primaria, frecuentada por 14 alumnos, a cargo de un maestro sin más dotación que la convenida con los padres de los discípulos,- una iglesía parroquial deprimer ascenso (Sanjuan Bautísta), servida por un cura de provisión real y ordinaria previo concurso; el cementerio se halla fuera de la villa, contíguo a una pequeña ermita de la Purísima Concepción; inmediata a las casas se encuentra una fuente de buenas aguas, de que se surte el vecindario para sus necesidades domésticas; alrededor de la población se ven algunos restos de una muralla de tierra y un arco de piedra que llaman puerta de la villa. El TERRENO es llano y de buena calidad; comprende un pequeño monte robledar; una dehesa de pasto para los ganados de labor, 6 reducídos prados naturales y algunas huertecitas. CAMINOS: todos de herradura. CORREO: se recíbe y despacha en la cabeza de partido por un cartero. PRODUCCION: trigo, centeno, cebada, avena, algunas legumbres, patatas, cáñamo y pocas frutas, se cría ganado lanar, mular, asnal y de cerda; alguna caza menor y pesca de cangrejos. INDUSTRIA: la agrícola. COMERCIO: exportación de algún ganado, lana y sobrante de frutos e importación de los artículos de consumo que falta. POBLACION:  36 vecinos, 148 almas».

Aunque en un principio se ganó la batalla poblacional a Andaluz la historia no ha sido en ese tema muy generosa con Fuentepinilla. El censo de 1533 contempla 88 vecinos pecheros para nuestra villa (23 en Andaluz, 59 en Tajueco, 40 en Torreandaluz). En el vecindario general confeccionado en 1591 para el cobro de los servicios ordinario y extraordinario, figuramos con 58 vecinos (el resto del total de la tierra: 29l). Por la relación de contaduría de 1697 sabemos que Fuentepinilla estaba integrada por 3 hidalgos y 29 pecheros.

Ya hemos visto como en 1752 había 42,5 vecinos, 50 en 1788 y 60 en 1796. En 1830 nos encontramos con un dato contradictorio que el mismo autor resalta; habla de 717 habitantes cuando 12 años antes sólo habla 402 y si además resulta que en 1845 había 148 (36 vecinos; o sea que salen a cuatro habitantes por vecino, muy poco para la época), mucho nos tememos que los 717 nunca existieron.

Curioso resulta que desde 1830 a 1845 se pierda más del 50% de la población y que si fueran ciertos todos los datos nos encontraríamos con que en un lapso de unos 25 años se pasara de 402 a 717 para acabar con 148 habitantes (hecho harto improbable por mucha guerra que hubiera). En 1899 vivían 80 vecinos; en 1910 todavía teníamos juez, boticario y fiscal; en 1933/1940 ya sólo quedaban 290 habitantes. Nuestra decadencia, y otras cercanas, ya la reconoce el refrán:

«Berlanga, Berlanguilla, te verás como Fuentepinilla».

© A. Manrique, J. V. Frías y J. Herrero

Fuentepinilla. A. Manrique, J. V. Frías y J. Herrero

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