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HISTORIA DE ZÁRABES

José María Piguillem Llorens

Impresión: Imprenta Orriols.
Balsareny (Barcelona)

Fotografía de portada: Víctor Uriel
2011

 

Del prólogo de Florentino García Llorente:

“ (…) En el libro que tienes en tus manos, se entretejen restos arqueológicos antiquísimos, leyendas como la tuya, conquistas y reconquistas, civilizaciones arábigo-cristianas que se superponen, circunstancias históricas que condicionan la sucesión de los siglos y una realidad, la presente, a la que está haciendo frente el hombre del siglo XXI. La provincia de Soria encierra en cada uno de sus pueblos, tesoros que sorprenden a cuantos nos visitan. A unos cuantos nombres señeros, como San Esteban de Gormaz, El Burgo de Osma o Almazán, es necesario sumar un sinfín de poblaciones, diminutas en muchos casos, pero con un entorno encantador. Por algo los fundadores escogieron lugares privilegiados. Cuántas veces me he quedado extasiado contemplando el espectáculo que ofrece Zárabes, a ciertas horas de la mañana, cuando la montaña de enfrente se tiñe de azul intenso contrastando con el rojo de los tejados del pueblo”.

En la pasada visita el Centro Soriano de Zaragoza, nuestro amigo Mario San Miguel nos regaló un libro con el título Historia de Zárabes, este que comentamos. Puede parecer que esta publicación, como otras que llegan a ser gracias a la Diputación Provincial –pensamos en Ledesma-, tienen poco sentido, ya que se trata de localidades deshabitadas, o casi. Pero el hecho de que hayan quedado vacías, hayan sido más o menos abandonadas a favor de pueblos más grandes, como Almenar, Gómara, o la propia ciudad, después de que el grueso de los habitantes se marcharan ya por los años sesenta hacia otros lugares de España, no quiere decir que carezcan de historia. Esas casas medio arruinadas, o del todo, esos muros que se van convirtiendo en montones de piedras a las orillas de los caminos, esos parajes con nombres tan sugerentes como “el Torrejón”, “la Torrecilla”, “Carracastil” o “Atalaya”, indican, todo ello, que aquello que hoy es abandono y soledad, un día no muy lejano estuvo tan cargado de historia como cualquier otro pueblo soriano.

El autor, José María Piguillem, acompañado de un grillo –es el apodo de los zarabeños- recorre la historia de Zárabes relacionándola con la historia general, tanto de Soria como de España, ya que formó parte de ella, naturalmente.

Nos interesa, especialmente, el capítulo dedicado al futuro de Zárabes. Potencial tiene, como casi todos los pueblos de Soria, sólo es necesario, nada más y nada menos, que personas que lo lleven adelante, jóvenes y no tanto. Tiene un coto de caza, una dehesa para pastos, un monte (enmarañado y difícil de desentrañar la propiedad de cada cual), sol y viento, y desde luego, seguro que al pertenecer al Campo de Gómara, buena tierra para el cultivo del cereal.

Hay una asociación en Zárabes que edita un boletín, donde se dan a conocer estas propuestas, y otras, como la instalación de un camping. Ojalá el entusiasmo lo haga todo realidad.

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