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BOMBARDEOS Y REFUGIOS
La Soria de 1941-1962
(La Junta de Defensa Pasiva)

José Antonio Martín de Marco

Imprime: Ochoa Impresores Soria, SL

Soria, 2010

 

Ahora, nuestro amigo José Antonio, Archivero Municipal –hermoso título- , nos sorprende con un tema desconocido, o sea, del que nadie, hasta ahora, había publicado nada, o eso creemos.

Luis Varga Aldana, coronel de Artillería, en el prólogo, explica “La obra que nos ocupa explica las inquietudes y percepción de amenazas de una época en la ciudad de Soria de poco más de dos décadas a mediados del siglo XX. Finalizada nuestra desgraciada Guerra Civil, con la intranquilidad de saber si la Segunda Guerra Mundial acabaría arrastrándonos, y ante el florecimiento de un poder aéreo hasta entonces desconocido y puesto de manifiesto en los bombardeos masivos y la posterior utilización de la primera bomba atómica para dar fin a esta contienda, justifican de sobra la organización de las Juntas de Defensa Pasivas, salvando diferencias de organización y de planes de movilización entre las dos épocas, obedecen a la respuesta que proporciona el sistema de Protección Civil ante catástrofes”.

El autor, a través de documentos, indica qué edificios, obras y parajes de la ciudad de Soria serían destinados para proteger a la población civil en caso de bombardeo aéreo. Asimismo, de qué modo y manera se proyectaba, en 1954, la protección del Patrimonio Artístico.

Vamos a acudir, también, a la voz del doctor Carlos de la Casa, en su introducción a esta publicación, para que sea él quien ilustre a los lectores sobre el tema, que titula “El Patrimonio Cultural en la Junta de Defensa Pasiva de Soria”.

“Es obvio, por diferentes motivos, que una de las partes que más nos ha interesado [del trabajo de Martín de Marco] es el ámbito vinculado con el Patrimonio Cultural y a él, con la licencia del autor, vamos a dedicar algunos comentarios. Durante el período de vigencia de esta normativa se muestra una preocupación por el “Patrimonio Artístico” y esto no nos debe sorprender, pues se era consciente de lo acontecido en los años de la II República y durante la Guerra Civil.

(…)

Éste [el Patrimonio] quedó clasificado en inmuebles y muebles.

Referenciando entre los primeros la entonces Colegiata, hoy Concatedral de San Pedro y especialmente sus claustro, el Monasterio de San Juan de Duero, las fachadas de Santo domingo y San Juan de Rabanera y el ábside de esta última.

Dentro de los bienes muebles se mencionan diversos retablos, pinturas, orfebrería, etc. Debemos destacar, como ejemplo de sensibilidad, la inclusión de libros y documentación. Se tomó como decisión especial, utilizar los sótanos del Banco de España como lugar de depósito, si fuese necesario, de estos últimos”.

Los miembros de la primera Ponencia de la ciudad de Soria tuvo como miembros a don José Antonio Pérez Rioja, en las fechas director de la biblioteca de Soria, don Ricardo Apráiz, director del Museo Numantino, y don Guillermo Cabrerizo, arquitecto municipal. Más tarde se unieron otros edificios a proteger, según el doctor De la Casa, como el palacio de los Condes de Gómara y palacio de los Ríos. En cuanto a los bienes muebles, los distintos archivos, tanto civiles como religiosos, de la ciudad de Soria.

Por fortuna, nunca llegamos a saber si estas medidas de la Junta de Defensa Pasiva fue eficaz o no. En todo caso, la documentación sobre ella ha salido a la luz gracias, una vez más, al historiador José Antonio Martín de Marco.

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