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BLINCO, BLINCO
Jugando en mi pueblo
 

Irene Bartolomé Tejedor

Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial de Soria

SORIA 2007

 

“Era un tiempo [la época en la que las calles y plazas de nuestros pueblos estaban llenas del griterío, las risas y las peleas de los chavales jugando] donde la imaginación suplía la falta de medios materiales y un palo era un caballo, un viejo trozo de soga, un saltador y una tiza permitía convertir el suelo en una magnífica pista para saltar”. Esto dice Efrén Martínez en la presentación de esta preciosa publicación, y no le falta razón, nunca sabrán nuestros nietos lo que se han perdido.

El pueblo donde Irene Bartolomé jugaba, es Iruecha, un lugar alejado de casi toda la provincia, pero punto de encuentro de tres comunidades: Castilla-La Mancha, Castilla y León y Aragón. Por donde pasaba el camino real de Madrid a Zaragoza, y discurre el río Algondrón, que debe su nombre a una granja que fue propiedad de los monjes de Santa María de Huerta. En Iruecha celebran cada año la Soldadesca.

Irene ha vivido todos los juegos que recoge BLINCA, BLINCA, y los que no los ha vivido, han sido recordados para ella por esas personas sabias que todavía viven en los pueblos, a quienes la autora les agradece su participación, así como a Pablo Almazán, quien ha transcrito musicalmente algunos romances.

Desde las fórmulas mágicas, utilizadas para no hacerse daño al subir paredes o tirarse por barrancos, o beber agua de las fuentes (“la Virgen se echó y no se mató…”), pasando por las nanas, los acertijos, los trabalenguas, la soga, los juegos de pelota, de corro, de interior/exterior, recorre la infancia en los pueblos, acompañando el texto con dibujos explicativos, salidos, también, de sus manos.

Especialmente interesantes son el Rondín Rondando (versión del Pájaro Pinto), popular de Iruecha por la letra, que aparece transcrita la música. Al igual que “Al salir de misa de once”, transmitida por Nicanora Heredia, romance que narra el asesinato de una joven y que comienza: “Al salir de misa de once,/Don Carlos el criminal/dio un besito a Mª Inés/y ella le dio una guantá”. Nicanora Heredia le transmitió también “¿Dónde vas Adelaida?” y “Que se quieren y se adoran”,  populares de Iruecha, transcrita la música por Pablo Almazán.

Tabas, descanso o colache, aro, corro, alfileres, en fin, como ya hemos dicho, todo el universo infantil de los pueblos pasa por esta bonita publicación de Irene Bartolomé Tejedor.

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