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RUMBO AL HORIZONTE AZUL
Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada

Edita: Belacqua de Ediciones y Publicaciones, S.L.
Barcelona, 2003

 

 

 

Entre la bohemiez y la nobleza se mueve, con agilidad y elegancia, Álvaro de Marichalar. Pertenece a una noble familia navarra con orígenes sorianos, tantos, que su Casa se ubica en el centro de Soria, frente a la iglesia-monasterio de Santa Clara, donde la familia Marichalar tiene su panteón familiar. La noble casona de los San Clemente (uno de los doce linajes fundadores de la ciudad de Soria), reúne periódicamente a la familia, entre fotos sepia, libros añejos, cuadros, fuego en las chimeneas, Historia, y la presencia cercana y entrañable de la madre, eje, alrededor del cual, los hijos apartan títulos nobiliarios en aras de lo filial.

El condado de Ripalda, los marquesados de Montesa, Zafra y Ciria, el vizcondado de Eza, la mariscalía de Castilla, todos ellos, en puridad o por línea de enlaces, están relacionados con la familia Marichalar. Sin olvidar el Solar de Tejada, en Cameros, Casa de la que procede la matriarca.

Todo este linaje, que en la actualidad presenta más problemas que prebendas, lo lleva con deportividad Álvaro de Marichalar. Y nunca mejor dicho, lo de la deportividad. Hace más de veinticinco años que este hombre con aspecto de joven cruza los mares a bordo de su moto acuática, batiendo récords, y portando la bandera de Navarra y el nombre de Numancia por todo el mundo.

De Numancia saben mucho Álvaro y su familia. Los terrenos donde se ubica el histórico yacimiento, la cuna de los indomables, los que se opusieron al imperio romano, eran de su propiedad, esos y los que rodeaban la ciudad. Fueron donados a la ciudad de Soria por el abuelo de Álvaro, el vizconde de Eza, político y propietario.

Su libro “Rumbo al horizonte azul”, dedicado a “Mi querido y admirado padre, que desde el cielo vive en mí”, con imágenes del archivo personal del autor, es un cuaderno de Bitácora que narra la Expedición Trasatlántica Roma-Nueva York, record del mundo (Álvaro tiene en su haber varios récords). Es el relato de la única travesía del océano Atlántico a bordo de una moto acuática. Va ya por la segunda edición.

El prólogo es de uno de sus muchos amigos, Manuel de la Quadra-Salcedo, y en él ya se reflejan, tanto la peripecia del deportista, como el espíritu que la envolvió: “Te has adentrado en ese Terrible Mar Tenebroso en una aventura increíble, porque has ido solo, a horcajadas de un moderno caballo que antaño, en aquellos países precolombinos, era de totora, y gracias a eso has podido unir las dos orillas para que América y España estén más cerca (…) Esa aventura limpia, pura, con ese espíritu, con esa escala de valores, de fuerza de disciplina, de fuerza de sacrificio, honestidad, austeridad… Pensando en que lo que has hecho en ese Mar Tenebroso es recorrer la Historia”.

Y así fue y así está recogido, por etapas. La primera de ellas Roma-Islas Canarias. La segunda Islas Canarias-Antigua, y las dos siguientes, Antigua-Miami, Miami-Nueva York. Además de los apéndices Expedición París-Londres 2003, Expedición Rusia 2003 y Moscú-San Petersburgo.

Peripecias, viajes, ilusiones y desilusiones, negociaciones… preparación física, dura, en Formentera. Nueve años de sueños hasta verlos realizados. ¿Por qué eligió Roma como punto de salida?

“Pensé en Roma por varias razones. Era la cuna de la cristiandad. Italia me apoyaba desde mi primera gran expedición de 1993 (Sevilla-Génova). Y zarpar desde Italia en el Quinto Centenario del último viaje de Colón tenía un gran simbolismo: al genovés le ayudó Castilla. 500 años después, y guardando todas las distancias, a un navegante navarro le ayudaba Italia. Además, mi embarcación se llama Numancia, y era precioso que Numancia zarpara desde el mismo sitio donde tenía la escuadra de guerra la Roma Imperial. La misma Roma que fue desafiada por la pequeña población íbera de Numancia, resistiendo heroicamente y sin rendirse jamás. Se trataba de unir Italia y España con América y los países árabes del sur del Mediterráneo: Túnez, Argelia y Marruecos. Zarpar desde Roma tenía sentido y me daría fuerza. 2.000 años más tarde, Roma ayudaría a Numancia a vencer…”.

En este interesante cuaderno de Bitácora aparecen las arribadas y cariñosas acogidas de los sitios donde se detenía: Isla de Jerba, Cartago, Annaba, Jijel, Argel, Palma de Mallorca (un arco en el Mediterráneo antes de adentrarse en el océano). Pero también los templos de otras religiones, las personas de otras culturas y la mar picada, el dolor en las manos, la ceguera temporal por la sal, las olas como muros estampándose con su cuerpo…

Más que este bello libro, querríamos destacar la capacidad deportiva de Álvaro de Marichalar, su portar el nombre de Numancia por el mundo, sus colaboraciones con ONG,s, su pacifismo, y su empeño en no querer ni acercarse a una sociedad que le ve como alguien perteneciente al grupo de las más altas instituciones del Estado, y pretende ver en él al joven frívolo, objeto del deseo de una prensa rosa y amarilla, que detesta y ha dejado de manifiesto en reiteradas ocasiones.

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  Ocean Planet-Expediones de Álvaro de Marichalar

 
 

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