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IGLESIA DE SAN ESTEBAN
(SAN ESTEBAN DE GORMAZ)
- Reconstrucción histórico-artística de un "expolio legal" -
Carlos de la Casa Martínez y Juan José Ruiz Ezquerro

Edita: Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz, 2002
Páginas: 113

            Sirva el comentario de este libro para desfacer un entuerto mantenido durante demasiado tiempo. Sirva también como excusa o justificación –débil por supuesto- el hecho de que Carlos de la Casa hace ya tiempo que se dedica a eso de la Política, lo que conlleva el contemplarle más como político que como la gran figura de la Cultura que es. Y sirva, finalmente, el comentario de esta publicación para dar a conocer a aquellos de nuestros lectores que todavía no estén enterados, esa categoría cultural que impregna a Carlos de la Casa, uno de los pocos, por no decir el único, político ilustrado de esta tierra de Soria.

            Carlos de la Casa Martínez, actual subdelegado del Gobierno en Soria, nació en Madrid –aunque lleva más de media vida vinculado a Soria- en el año 1953. Es doctor en Historia Medieval, licenciado en Historia Moderna y diplomado en Antropología Médica. Es Académico Correspondiente de la Real Academia de la Historia, de la Real Academia de Bellas Artes San Jorge de Cataluña y de la Real Acadèmia de Bonnes Lletras de Barcelona.

            De su actividad académica destacaremos que ha sido docente en las Universidades de Burgos, Salamanca, Alcalá de Henares y Puebla (Méjico). De sus condecoraciones y premios apuntaremos que han sido abundantes. Interesa por el renombre en Soria destacar que, desde 1987, es director de la Universidad Internacional Alfonso VIII, con sede en Soria.

            Su obra es prolífica, doscientas ochenta y tres publicaciones, entre ellas catorce libros. Su interés se ha decantado por las estelas funerarias medievales, por el monasterio cisterciense de Santa María de Huerta y por el yacimiento de Tiermes, entre otros.

            El libro que comentamos ha sido hecho en colaboración con Juan José Ruiz Ezquerro, riojano de Enciso, neurólogo y etnógrafo, miembro del Centro de Estudios Sorianos, del Instituto de Estudios Zamoranos “Florián D’Ocampo” y patrono de la Fundación “De Blas-Villodres”, con sede en El Burgo de Osma.

            El tema, llevado a cabo con rigor científico y documental, podría también realizarse como un relato de investigación, al que no renuncio a darle forma literaria en un futuro, por que elementos no faltan. Si tenemos en cuenta que el hecho vino a acaecer por las fechas en que las pinturas de San Baudelio fueron vendidas (1922) y que en él intervino ese personaje inmortalizado por Gerardo Diego llamado León Leví, además de otros elementos espaciales que veremos, hay tema para especular.

La iglesia en su ubicación original            Pero vayamos a los hechos tratados en la publicación que comentamos. La venta de la iglesia de San Esteban, ubicada en la localidad soriana del mismo nombre. El templo, románico, parece ser que fue la iglesia de uno de los cinco monasterios que se ubicaron en la histórica e importante villa medieval durante ese periodo, dependiente del monasterio de San Pedro de Arlanza.

            La categoría de iglesia parroquial la fue perdiendo con el paso de los años en beneficio de otra bajo la advocación de San Esteban Protomártir, templo a su vez del antiguo convento de franciscanos, hasta llegar al derribo en el año 1922. Previamente, en 1920, el ayuntamiento instó al cura, como responsable de la iglesia, para la demolición o reparación urgente, visto el estado peligroso de ruina que mostraba la misma.

            Fue una vez derruida con todas las bendiciones, también episcopales, cuando el mundo cultural se puso en marcha y viajan hasta la villa miembros de la Comisión Provincial de Monumentos quienes no dan mucha importancia al edificio, pero sí a determinadas partes de él, como las pinturas del ábside, directamente sobre la piedra, los canecillos y la portada.


Cesión de la familia Muyo Juanilla
(Durante el derribo de la iglesia)

            El encargado de llevar a cabo la demolición de la iglesia de San Esteban fue el contratista del Burgo de Osma, Blas Barral, quien se hacía propietario de los materiales, piedra en su casi totalidad, con lo cual podía hacer con ellos lo que quisiera, con la única condición de ofrecerlos primero al Ayuntamiento de San Esteban. No debieron ver interés en esos restos los responsables de la corporación.

            Rondaba por estas tierras un mercader-intermediario de obras de arte con buen ojo para aquello que a los sorianos les parecía viejo que no antiguo, de nombre León Leví, el mismo que arrancara, también con todas las bendiciones, las pinturas de la ermita de San Baudelio y fue ese personaje, precisamente, el que se hizo, por el módico precio total de unas cuatro mil pesetas, con 19.000 kilos de piedra que fue enviada por ferrocarril a Barcelona.

            El envío fue detenido en la estación de mercancías llamada Morrot, junto a las Reales Atarazanas de Barcelona. Esta retención fue motivada por la comunicación de la Comisión de Monumentos de Soria en 1922 en la que se exponía la venta de “las valiosas pinturas murales de la iglesia de San Esteban de Gormaz y que temerosa de que pudieran ser exportadas al extranjero lo habían puesto en conocimiento del Gobernador Civil”.  Pero, el 22 de julio de 1925 “S.M. el Rey (q.D.g.) [Alfonso XIII] ha tenido a bien resolver que no ha lugar a exigir responsabilidad a los señores Barral [el vendedor] ni a Don León Leví [el comprador] pudiendo este último disponer de las piedras que le fueron detenidas en la estación de Monrrot [sic], como consecuencia de la declaración plenaria de la Real Academia de San Fernando”.

            Hasta 1952 no se vuelve a sabe nada de los restos de la iglesia de San Esteban. Los autores, De la Casa y Ruiz Ezquerro, transcriben parte de un artículo de Gaya Nuño: “Siempre supuse que las piedras [de la iglesia de San Esteban] y capiteles salvados habrían emigrado a Norteamérica, y que, por no ser piezas de primera categoría, difícilmente serían publicadas. En ambos errores quedé por espacio de años, hasta que, por cierto día, recibí la visita de don Cayetano Vilella, culto y acaudalado industrial de Barcelona, pero oriundo de Camprodón (Gerona). Dicho señor me aseguró que en esta ciudad quedaba lo mejor y más característico de la iglesia de San Esteban. Y, en efecto, allí estaba, es decir, sus puertas, canecillos, ventanas y capiteles, componiendo una iglesita en las inmediaciones de Camprodón, en una deliciosa finca propiedad del Sr. Vilella”.

La iglesia en Camprodón            La finca deliciosa está situada en la margen izquierda del río Ter, en una zona residencial llamada el Paseig Maristany y tiene el nombre de “Vora el Ter” (“A la orilla del Ter”). Pero en ella no se conserva toda la iglesia de San Esteban, tampoco las pinturas. Lo que allí han encontrado los autores es la portada principal modificada en su composición y 15 de los 21 canecillos. Hay dudas con respecto a un sarcófago y a parte de los capiteles, que se sabe corresponden a una galería porticada, aunque, según De la Casa y Ruiz Ezquerro, y la documentación revisada, no se tiene noticia de la existencia de galería en la iglesia de San Esteban.

            Al final de la publicación los autores se hacen unas preguntas, entre las que cabe destacar la incógnita de las pinturas de ábside y el resto de las piedras, ya que fueron, recuerdan, 19 toneladas las transportadas por Leví, y no suman ese peso la portada y los canecillos.

            Una interesante publicación que viene a arrojar luz sobre una de las muchas piezas, en este caso un edificio entero, expoliado legalmente, como tantas otras, en la provincia de Soria.

Isabel Goig

Poesías y Leyendas Sorianas

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