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MEMORIAS DE MI PUEBLO. SAN ESTEBAN DE GORMAZ
Eduardo Bas Gonzalo

Edita: el autor
Páginas: 170
SORIA 1993

 

Elaborar un libro sobre San Esteban de Gormaz puede parecer tarea fácil, y tal podría considerarse por la importancia que la villa ha tenido durante su larga historia. Pero hasta ahora no se había publicado ninguno, siendo numerosos en cambio los trabajos, monografías y artículos en los que se abordan diferentes aspectos sobre la localidad.

Y es que resulta difícil decidirse por el tema a tratar, precisamente por la amplitud y variedad de posibilidades. a partir de ese instante va a empezar la consulta de archivos, hemerotecas, bibliotecas, diversas publicaciones... Ardua labor en sí misma, a veces acompañada de trabas y falta de colaboración.

Por eso, llegar a culminar un trabajo como el presente, constituye un esfuerzo digno de elogio y de alabanza. Como toda labor humana, es susceptible de mejora. Pero también de ser valorada, de ser tenida en consideración cuando, como ahora, escapa de las manos de su autor para llegar al público y ser éste quien tenga la última palabra.

Eduardo Bas ofrece su primer libro como una muestra de sentimiento y dedicación a su pueblo...

...Todo se inició en la curiosidad, pecado diminuto que conllevó otros mayores, como intentar recopilar un "poema Sanestebeño", un muestrario de historia, arte, cultura, tradiciones, leyendas, literatura..., en torno a San Esteban. Eduardo Bas ha elegido el título de Memorias de mi Pueblo. Son "memorias" de juventud, sí, pero fruto también de la acumulación de conocimientos, de la "lucha por la vida", profesional y personal, en que se mueve este sanestebeño emigrado, como otros tantos, para recuperar sus raíces, su ancla segura, su faro permanente en las huellas que encontró en su familia, especialmente en su abuelo Sotero o en su tío Enrique, siempre en contacto con la localidad, sus esfuerzos y sus problemas, más angustiosos a veces de lo que parecen contemplados desde fuera.

Estructurado en seis capítulos, el autor, tras una introducción explicativa, realiza un sucinto repaso a la historia sanestebeña desde los orígenes conocidos hasta el siglo XIX. repaso caracterizado por la concisión y brevedad aportada al lento discurrir de siglos de gloria imperecedera para la villa del Duero.

Pero no todo es el recuerdo de los momentos más vibrantes vividos por la localidad y sus gentes. Al contrario, en mi opinión, los temas más relevantes, precisamente por se más novedosos, son los relativos al siglo que pronto concluiremos, a las tradiciones, a la literatura y ala bibliografía. Todos ellos han sido poco tratados hasta ahora, por lo que el autor camina en tierra casi virgen, con las dificultades que ello entraña, aunque también sus ventajas.

Sorprende gratamente el acercamiento a los sucesos del presente siglo, casi siempre olvidados en los trabajos de investigación, y que representa un intento de síntesis de la evolución del más cercano pasado, sostenido en fuentes municipales y en las costumbres rememoradas intensamente por los sanestebeños.

La descripción de estas tradiciones y fiestas, en parte perdidas, en parte olvidadas, es uno de los apartados más sugerentes aquí recogidos. engarzadas como repaso festivo del año, van desfilando San Antón y la Carteta, Jueves Lardero, la Cofradía de la Vera Cruz y sus actos, las Ferias, la Concordia de la Virgen del Rivero, San Isidro, la Virgen de Agosto, y San Roque, la Vendimia, las Bodas... entre las más significativas.

Trata Bas de poner un poco de luz en torno a los monasterios e iglesias sanestebeños, con harta frecuencia confundidos merced a donaciones, cambios de nombre y traslados. Plantea interesantes hipótesis y sugerentes intuiciones que deberán resolverse documentalmente. Resalta, además, los aspectos religiosos derivados de estos edificios y su entroncamiento con las tradiciones y la realidad de sus gentes, más propensas a la Virgen del Rivero que a San Miguel, la joya indiscutible desde el punto de vista artístico.

Destaca, sin duda, la aportación de Eduardo en el campo de la recopilación literaria sanestebeña y sobre San Esteban - y es una pequeñísima muestra de su valioso archivo - El capítulo, iniciado con la Leyenda del Vado del Cascajar y el Poema del Mío cid, recoge a Lope de Vega, Unamuno, Cela y otros autores de renombre universal. Y se torna íntimo, cálido, en los prosistas y poetas sanestebeños o aquí afincados...

... En el último capítulo ofrece una bibliografía amplia y diferenciada. No sólo permite conocer cuáles han sido las lecturas de Bas, los apoyos que ha tenido en la elaboración del libro. También busca el autor una utilidad práctica para los interesados en "conocer más y mejor San Esteban", como posible guía de los trabajos relativos a la villa, cuna del románico soriano...

...Resultan especialmente atractivos los apoyos gráficos que presenta el autor. Fotografías antiguas y contemporáneas en bella armonía para mostrar una realidad transparente, arcaica a veces, actual en otras, pero siempre vívida. Grabados inéditos aparecen por el texto cual lúcidas estrellas en un firmamento rutilante. Algunas estampas originales que aquí se reproducen son curiosidades para guardar como oro en paño. Detalles llamativos, en cualquier caso, del devenir sanestebeño.

También son interesantes las coplas populares que aparecen diseminadas por el texto, en función de la temática y predominantemente religiosas, pero típicas del ámbito rural, en ocasiones socarrón, irónico y divertido...

© Félix García Palomar
(Del prólogo Memorias de mi pueblo)

Ficha del autor

 

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