Hola amigos y amigas,

Como corresponde al verano, la vida se dispone a gastar la energía acumulada durante el invierno. Y por eso, los humanos, siempre incapaces de quedarnos quietos, buscamos la expansión y cada cual pretende dejar por un tiempo su vida sedentaria y lanzarse a los caminos.

Algunos volveremos, aunque sea por unos días, al territorio en que vinimos a la vida. Quien ya no guarde un tejado donde guarecerse o no se haya hecho con uno tendrá al menos recuerdos. No es bueno abusar de la nostalgia, pero un poquito de ella sabe bien. Por eso yo me alegro de ver que esta tierra silenciosa amanece con nuevos acentos en estos albores de siglo. Sólo deseo que viva en una nueva carne, también la de quienes vayan llegando de aquí o de allá. Y que de la síntesis de lo que fue y de lo que está en camino de ser, vayan naciendo nuevas generaciones que supongan la continuidad. Una continuidad que aprecie una identidad que nos hace particulares pero no excluyentes. Que el verano, en que los habitantes de este antiquísimo país, se van cruzar por todos los caminos, nos haga pensar en lo juntos que vivimos en realidad y que los fosos defensivos murieron con los castillos medievales. Feliz verano a todos, sorianos y a cuantos les cuenten que Soria merece ser visitada y comprendan que fue bueno el consejo.

Y viniendo al caso, me atrevo a incluiros un poema viejo. No es mi estilo imitar, pero en habiendo acabado los festejos del centenario de la llegada de Machado a Soria, lo encuentro apropiado. Se me ocurrió un invierno ahí arriba y con ello doy mi bienvenida al verano y los veraneantes en tierra soriana.

Un cordial saludo,

juan luis pastor

Soria

 

 Soria invernal,
nadie de ti se acuerda
con tus olmos arrugados
y tu Alameda en cuesta;

 Soria fría,
junto a la orilla del Duero
¿queda algún poeta
que te cante en invierno? 

¿Siguen en pie
tus casas blasonadas
y tus flacos galgos
por las calles empedradas? 

¿Te quedan aún viejas
para rezar rosarios
en las vetustas iglesias
que la fe ha levantado? 

Y, ¿qué hay de tus campos
de tierra roja y encinar,
de robles prietos y pinos
dominio del águila real? 

Al Norte está Cebollera,
hacia Aragón el Moncayo,
resplandeciendo de nieve,
como un manto blanco, 

Soria humilde, Soria triste
deja que llegue a ti el verano
cuando es más azul tu cielo
y amarillean tus campos.

 JLP 11 Feb 1999

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