Un pintor burgense olvidado:
PEDRO DE VALPUESTA (1604-1668)

José Vicente de Frías Balsa


Pedro de Valpuesta
 Felipe IV jurando defender la doctrina de la Inmaculada Concepción

 

El objeto de este artículo no es otro que el de precisar algunos datos biográficos de Pedro de Valpuesta, ilustre hijo de El Burgo de Osma del que se tienen muy pocas noticias y, a veces, equivocadas en lo que se refiere a la fecha de su nacimiento y a quiénes fueron sus progenitores.

Precisiones biográficas

El origen de la equivocación sobre el año de su natalicio se remontan al primero de sus biógrafos, Lázaro Diez del Valle, al que copian todos los que, después de él, se han ocupado de su dramatis vitae. Este autor asegura que el burgense “murió en esta Corte, 1668, a los 54 años de su edad”. Si hacemos una sencilla resta su venida a este mundo habría que fecharla en 1614. En el mismo error incurre, por copiarle “ad pedem literae”, Antonio Palomino cuando escribe “murió en esta Corte el año de 1668, a los cincuenta y cuatro de su edad”. Ponz, que "murió en Madrid a los 54 años en el 1668”. Autores posteriores, como Ceán Bermúdez, O’Neil, Angulo Íñiguez, Pérez Sánchez y los redactores de su biografía en el “Dictionary of Artist y en el Dictionay of Painters” dan por bueno lo dicho por Diez del Valle. Así las cosas hemos tratado de verificar el aserto y, tras la consulta del 2º libro de bautizados de la parroquia de El Burgo de Osma, hemos podido comprobar que aquel año no se registra en la Villa nadie con ese nombre y apellido. Cabe deducir lógicamente, por tanto, que el año está equivocado.  

¿Quiénes fueron sus padres? Será Palomino el que nos diga que fue “hijo de Pedro Valpuesta, agente de negocios, y de Ana de Medina, vecinos, y naturales de dicha villa” [El Burgo de Osma]; pero  Ceán Bermúdez escribirá que lo fue de Pedro de Valpuesta y de Catalina de Medina. Contrastando estas noticias con los libros sacramentales citados hemos topado con Pedro de Valpuesta, “herrador”, casado con Ana de Medina que bautizó dos hijos con el nombre de Pedro. El 1.º, el 18 de junio de 1599, y el 2.º, acaso por muerte del 1.º, el 15 de abril de 1601. 

La contradicción que se plantea, relativa al oficio del padre y el nombre de la madre, queda resuelta en la siguiente partida de bautismo que, sin duda, ha de ser la del pintor: “Pedro Ruiz de Valpuesta. En 23 de septiembre de 604 yo Christóbal Crespo, mi tiniente, baptizó un niño, hijo de Miguel Ruiz de Valpuesta, escribano, y de Ana de Fuentes, su mujer, vecinos de esta villa. Llamóse Pedro. Fueron sus padrinos Sebastián de Revenga y María de Torres y por verdad lo firmé yo el cura desta iglesia de Osma. Pedro Martínez Guerrero”

Nuestra afirmación se ve confirmada por un documento, de 5 de febrero de 1614, recogido en protocolos notariales de Jerónimo de la Flor. Se trata de la “tutela de Pedro Ruiz de Valpuesta”. Ese día, ante Diego de Montoya, alcalde ordinario de El Burgo, se presenta Bartolomé de Espinosa y dice “que él ha sido y es tutor de la persona y bienes de Pedro Ruiz hijo legítimo de Miguel Ruiz de Valpuesta y Ana de Fuentes, sus padres difuntos”. La madre, que murió el 17 de enero de 1613,  había casado en segundas nupcias con Melchor de Torres, padre de cinco hijos. En éste recayó, según Derecho, la tutela de Pedro del que dice “es niño de nueve o diez años”. Admitida la tutoría pide Melchor “le asigne los alimentos que le puede dar en cada un año porque en las cuentas que diere de la dicha tutela se le pasen en cuenta”. El Dr. Herrera y Alonso de Cardeña “tasaron y moderaron los dichos alimentos, cama y ropa limpia en veinte y seis ducados cada año”

Acaso por llamarse el padre Miguel ordenó el pintor, en su testamento, se gasten diez ducados cada año “para ayuda de la fiesta de San Pedro o de San Miguel”. O por mandarse ser enterrado en la iglesia madrileña de S. Miguel “por hauérmelo prometido y hauer pintado la pintura que en ella está”. En otro orden de cosas, es más lógico pensar que Pedro Valpuesta, clérigo y licenciado, fuera hijo del “agente de negocios” –del que se conservan protocolos notariales de los años 1604-1605– que del “herrador”. Si nuestra hipótesis estuviera bien fundada, como lo creemos, el nombre completo del pintor sería: Pedro Ruiz de Valpuesta de Fuentes. Acaso el burgense, por motivos que desconocemos, renunció al Ruiz por resultar más sonoro el Valpuesta.

No será el primer Ruiz de Valpuesta que se dedicó a la pintura. El oficio, en la familia, venía de años antes. De ello informa Arranz Arranz cuando escribe que “Pedro Ruiz de Valpuesta, casado con Ana de Cardeña, es el primer pintor de esta época, interviniendo en el reparo de las cortinas o velo de Pasión de la Catedral en el año 1577. Por la calidad de esta obra se le supone perito en el arte”. También se le documenta, al menos, trabajando en la iglesia de Castilfrío de la Sierra (1573) y Morcuera (1579). 

En Madrid  

Tras sus estudios y licenciatura se trasladó a Madrid donde se hallaba el año 1630 viviendo en una casa de la Calle de Jesús María, que atravesaba desde la de Fúcar a la de La Leche. Así lo refiere Capmany de Montpalau: “allí por los años de 1630 vivía un sacerdote llamado D. Pedro Valpuesta, natural del Burgo de Osma, el que estuvo dedicado a la pintura…” Y señala que los aguadores de Madrid le compraron el cuadro de la Fuga a Egipto que depositaron en una habitación de su casa, con acceso a la calle, en la que hicieron una capilla que bendijo Lope de Vega. Noticia de la que se hace eco Núñez Marqués: “En la revista Semana Católica he leído: Que por los años de 1630 vivía en Madrid un sacerdote llamado PEDRO VALPUESTA, natural del Burgo de Osma, el cual se dedicaba a la pintura y fue discípulo del notable colorista Eugenio Caxes. Este sacerdote tenía en sus estudios un hermoso Grupo de figuras que representaban la “Huída de la Sagrada Familia a Egipto”. La adquirió el gremio de aguadores de Madrid y nombró a la Virgen de esta Huída su titular. Depositaron el grupo en una habitación del mismo Sr. Valpuesta, en la calle del Fúcar, la cual fue bendecida por Félix Lope de Vega”.  

Si el licenciado Valpuesta hubiera nacido en 1614 ¿cómo iba a ser sacerdote a los diez y seis años; estar licenciado, acaso en Teología, y residir en Madrid, al parecer sin tener allí ningún familiar?  

Perteneció a la Orden Tercera de San Francisco durante muchos años, desempeñado en ella distintos oficios. En 1662 ya vivía en la Calle Mayor, en una casa alquilada en el portal de los roperos, propia de Bartolomé Romera, aunque el burgense era propietario de una casita en la Calle del Calvario en la Villa y Corte. Que tenía una situación económica desahogada lo señala, además, el hecho de que en el inventario de sus bienes se registren unos 11.000 rs. en diferentes monedas; poseer un escritorio de ébano, marfil y palo santo con una imagen de la Concepción en la puerta; otro de Alemania, con unos pajaritos embutidos; una magnífica cama de granadillo de Portugal; plata labrada, que se valoró en más de 2.000 rs.; asegurar Ceán Bermúdez que “habiéndose ordenado de sacerdote llenó su estado con virtudes y edificación, pintando por entretenimiento hasta el de su muerte”. Y escribir Capmany de Montpalau que por el cuadro que vendió a los aguadores de Villa y Corte “no interesó más que los gastos de restauración”.

Protocolizó su testamento, en el que no cita a deudo alguno –porque no los tenía– ni hace referencia al lugar de nacimiento, el 6 de octubre de 1664, ante Juan de Azarola. Falleció el 31 de diciembre de 1668 y se le dio cristiana sepultura en la iglesia de Miguel, en la capilla de Felipe de Arigón. 

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Su obra 

Diez del Valle dice que fue “discipulo de Eugenio Caxes Pintor de su Magestad: à quien ningun Discipulo suyo, ha imitado tanto; pues muchas de las obras que hizo las tenian por de mano”. Antonio Palomino repite: “fué  discípulo de Eugenio Cajés, Pintor de Su Magestad, a quien ningún discípulo suyo ha imitado tanto: pues muchas de las obras, que hizo, las tenia por de mano de su insigne maestro…” Y refiriéndose a la calidad de sus pinturas, añade que por ellas “se conoce el gran ingenio, y loable virtud de este honrado sacerdote; pues con ellas alcanzó el mérito de ser puesto en el catálogo de los eminentes artífices de España”. Ceán Bermúdez asegura que en Madrid, sus padres “le pusieron en la escuela de Eugenio Caxes. Con su talento y aplicación llegó a distinguirse entre sus condiscípulos por la esacta imitación del estilo del maestro”. El “Dictionary of Painters” señala “he studied under Eugenio Caxes, whose style he imitate very closely”. Capmany de Montpalau asienta que “estuvo dedicado a la pintura, y fue discípulo de Eugenio Caxes, a quien imitó mucho”. Y Gregorio Mayans y Siscar asegura que fue “escelente pintor, imitó á su célebre maestro Eugenio Cages, equivocándose sus pinturas”

Ya en el siglo XX, Angulo Íñiguez, tras señalar que fue discípulo de Cajés, aludiendo a Palomino escribe que éste  menciona del burgense “un cierto número de obras en iglesias madrileñas, que si se conservan no han sido identificadas y encarece su fidelidad al estilo del maestro, hasta el punto de decir que ningún discípulo lo imitó tanto”. Y Alfonso E. Pérez Sánchez hace constar que “esa fidelidad a los modelos de Cajés –que las fuentes señalan y la obras corroboran– “permiten recordarle entre los pintores barrocos de España (1600-11750). Ya en el siglo XXI, el año 2006, el autor del “Dictionary of Artist” dice el burgense “was a pupil and imitator of Eugenio Cajés in Madrid”. 

+ Iglesia de S. Francisco, en el coro, “parte de la Historia, del Serafin Patriarca”.

+ En la Parroquia de S. Miguel, en una capilla, pintó las festividades de Nuestra Señora.

+ Hospital Real del Buen Suceso, una pintura de San Joaquín, Santa Ana, San José y el niño Jesús.

+ Convento de Santa Clara, de Religiosas Franciscas, historia de la Santa, “en seis cuadros excelentissimos”.

+ Convento de la Congregación Francisca y Hospital de La Latina,  cuatro pinturas excelentes.  Entre ellos dos lienzos uno con la “Virgen entregando la regla a la Fundadora” y otro con “Felipe IV jurando defender a la Inmaculada, enlazan con Cajés y también con ciertos elementos próximos a Carducho. En el Felipe IV jurando se advierte unas cierta habilidad en los retratos, que compensan de la evidente desmaña de composición”. Éste se halla en la actualidad en el Museo Municipal de Madrid y es muy posible que uno de los personajes que allí aparecen sea retrato del pintor. 

 + San Ignacio de Loyola (1659), del Hospital de Antezana, de Alcalá de Henares, “con una serie de episodios de su vida, es obra de evidente aplomo y severidad en la figura del santo y de gracia narrativa, un tanto “naif” en las escenitas”.

+ The Art Institute of Chicago, El sacrificio de Isaac, hacia 1656, dibujo a pluma y aguada.

+ Casa de Valpuesta, luego en la Iglesia de los Trinitarios Descalzos y tras la francesada en la capilla de Jesús Nazareno del convento los Capuchinos, “Huída de la Sagrada Familia a Egipto”. En el cuadro, según Capmany de Montpalau, que titula el lienzo La fuga a Egipto, se veía a “María con Jesús niños en los brazos, sentada sobre un pollino, guiado por un ángel que habla con un segador, y detrás, en ademán de caminar, seguía San José. Ponz señala que, en la citada iglesia de los Trinitarios, se encuentran tres figuras de escultura, que representan el paso a Belén; es a saber, nuestra Señora sobre un asno, un Ángel que la guía, y S. José detrás, es obra de Manuel Gutiérrez”. Cabe suponer que si éste fue el autor de la escultura Valpuesta fuera el pintor de las imágenes.

     

BIBLIOGRAFÍA 

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AGULLÓ Y COBO, Mercedes: “El licenciado Pedro de Valpuesta, pintor”, en Velázquez y el arte e su tiempo, Madrid, 1991, pp. 259-267.

ANGULO ÍÑIGUEZ, Diego: Pintura del siglo XVII, en Ars Hispaniae, XV, Madrid, 1958, p. 48. Foto en 52. 

Dictionary of Artist, 13, Grund, 2006, p. 1461.

ARRANZ ARRANZ, José: La escultura romanista en la Diócesis de Osma-Soria, Burlada, 1986, p. 44.  

CAPMANY DE MONTPALAU I SURIS, Antoni de: Origen etimológico de las calles de Madrid, Madrid, 1863, pp. 239-240.

CEAN BERMÚDEZ, Juan Agustín: Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las bellas Artes en España, V, Madrid, 1800, p. 122.

Dictionary of Artist, 13, Grund, 2006, p. 1461.

DIEZ DEL VALLE, Lázaro: Las vidas de los pintores y estatuarios eminentes españoles, Londres, M.DCC.XLII, p. 98.  

MAYANS Y SISCAR, Gregorio: Arte de pintar, Valencia, 1854, p. 62.    

NÚÑEZ MARQUÉS. Vicente: Guía de la S. I. catedral del Burgo de Osma y breve historia del obispado de Osma, Madrid, 1949 [Soria 1999], p. 181.

O’NEIL, A.: Dictionariy of Spanish Painters, II, London, 1834, pp. 214-215.         

PALOMINO, Antonio: El parnaso español pintoresco laureado, en El Museo pictórico y escala óptica, (III), Madrid, 1988, pp. 299-300.

PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso E.: Pintura barroca en España (1600-11750), Madrid, 2000, pp. 97-98. 

PONZ, Viaje de España, V,  Madrid, 1793, pp. 95-96, 131, 161, 288 y 298.

VILLAMIL, Enrique F.: “La Iglesia del Hospital Real de la Corte o del Buen Suceso”, en Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, XXXII (1928) pp. 111-112.  

VIZCAINO VILLANUEVA, “Las pinturas que poseía a su muerte Pedro de Valpuesta, licenciado y pintor en el Madrid de Felipe IV”, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 49 (2009) pp. 289-308.

 

© José Vicente de Frías Balsa

 

 

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