El
tema de la barbarie cometida los primeros días después del 18 de julio
de 1936, y la represión de los años franquistas, en especial los
inmediatamente posteriores a 1939, ha supuesto para muchas personas
motivo de reflexión, investigación y, sobre todo, de rabia e impotencia.
Unos sentimientos que, en mí, se acrecentaron después de leer la
publicación de Gregorio Herrero y Antonio Hernández “La represión en
Soria durante la Guerra Civil”, el trabajo más valiente y comprometido
dado a conocer en Soria, más si se tiene en cuenta que habían pasado
pocos años desde la muerte del dictador Franco.
Algunos grupos políticos, determinadas personas, gente que vivió el
horror de aquellos años, algunos con verdaderos deseos de olvidar, los
medios de comunicación en general, tratan los hechos ocurridos durante
la Guerra Civil de manera global, contando los muertos por encima y los
hechos de manera distante. Desde una perspectiva acorde con la velocidad
de la vida esto resulta lógico, no se puede estar constantemente
volviendo atrás. Ensayistas ahondan en esos años analizando las causas
que llevaron al golpe de Estado, y la guerra como una contienda más, un
prolegómeno de lo que iba a ser la Segunda Guerra Mundial. La pregunta
es ¿por qué no nos detuvimos hace ya muchos años y se investigó a fondo,
no ya la guerra, sino la represión fuera de las trincheras y durante los
primeros años del franquismo? Eso sí hubiera podido cerrar las heridas.