Exposiciones para recordar

 

Cántaros

 

Comentario de la Muestra procedente del “Museo del Cántaro”,
expuesta en el Palacio de la Audiencia, el pasado abril 2005

“Artesanía”

“La artesanía no quiere durar milenios, ni está poseída por la prisa de morir pronto. Transcurre con los días, fluye con nosotros, se desgasta poco a poco, no busca la muerte ni la niega: la acepta. Entre el tiempo sin tiempo del museo y el tiempo acelerado de la técnica, la artesanía es el latido de tiempo humano. Es un objeto útil pero también hermoso; un objeto que dura, pero que se acaba y se resigna a acabarse; un objeto que no es único como la obra de arte y que puede ser reemplazado por otro objeto parecido pero no idéntico. La artesanía nos enseña a morir y así nos enseña a vivir”.

Octavio Paz

Esta definición de “artesanía”, del poeta mejicano, ocupa una parte del díptico de presentación de “Cántaros”, muestra procedente del “Museo del Cántaro”, ubicado en la Estación de Berlanga de Duero, en término de Bayubas de Abajo.

Son cuarenta las piezas expuestas en el Palacio de la Audiencia, de más de seiscientas, y de las que solamente la mitad pueden ser vistas en el Museo de la Estación, por razones de espacio. Esta importante colección se debe al interés que por estas piezas de artesanía viene mostrando, desde hace muchos años, Ernesto Martínez de Francisco y Montse, su esposa.

Queremos destacar algunas de estas piezas, que tal vez no sean las más interesantes a juicio de los entendidos, pero que a nosotras nos han gustado sobre las otras.

De La Galera (Tarragona-Comarca del Montsiá), un “Cántaro de sulfato”, cocido en horno árabe donde se quema orujo de aceitunas, ramas de olivo y sarmientos. También de la provincia de Tarragona, concretamente de Miravet, un “Cántaro de agua”. En la tarjeta informativa dice que uno de los hornos de Miravet (localidad a la orilla del Ebro), tiene una capacidad de 70 metros cúbicos, y eso hace que sea uno de los más grandes de España. Se fabricaban tinajas y tinajillas para almacenar aceite y aceitunas.

“Cántaro de licor”, con decoración de “enchinado”, de Nisa (Portugal).
De Agost (Alicante), “Botija de campo”.
“Cántaro de agua”, de Ugijar (Granada).
De Auñón (Guadalajara), “Cántaro de agua”.
“Cántaro de agua”, de Mouro (Asturias), del que se indica que el brillo bruñido se consigue frontado la superficie de la pieza, cuando aún no está seca, con un canto rodado, a veces mojándolo con saliva.

Varias piezas de la provincia de Soria, entre las que destacamos “Cántaro de agua” de Boos, de cuya localidad se dice que el último alfarero murió hace sólo cuatro años en Berlanga. De Tajueco “Medida de Vino”.

De las paredes que rodean a esta interesante muestra, cuelgan fotos (la mayoría en blanco y negro, verdaderas imágenes etnográficas) de piezas de barro, hornos y artesanos trabajando. Y en lugar preferente dos cuentos de un médico-alfarero, un ser humano excepcional, que escribe tan bien como moldea, Miguel Ángel Rodríguez: “El último cántaro” y “Los cántaros”. En cuanto lleguen a nosotras los cuentos que Miguel Ángel nos ha prometido, los colgaremos en el web.

La muestra está apoyada por el Ayuntamiento de Soria y por el Colegio Oficial de Médicos de Soria.

Recomendamos muy especialmente la visita a esta exposición, complementada por otra al “Museo del Cántaro”, enclave entre pinos, frente a la finca del Batán, propiedad nobiliaria, y muy próximo a la vieja estación del tren de Berlanga de Duero, por donde ya no discurre ningún ferrocarril.

Isabel y Concha Goig

LINK  "El último cántaro"  -  "Los cántaros"
Relatos de Miguel Ángel Rodríguez (alfarero)

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