Exposiciones para recordar

 

Los primeros agricultores y ganaderos del interior peninsular
Centro Cultural Gaya Nuño

 


(CLICK!! sobre las fotos para ampliar)

 


Con este título pudo verse,  en el Centro Cultural Gaya Nuño, de Soria, una exposición que muestra una parte, pequeña, de los diez años de investigaciones arqueológicas en el Valle de Ambrona, Soria.
Está promovida por el Ayuntamiento de
Miño de Medinaceli y patrocinada por ADEMA, Caja Duero, FEOGA-ORIENTACION, LEADER, Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, Junta de Castilla y León y Diputación Provincial de Soria.

El arqueólogo de la Universidad de Valladolid, Manuel A. Rojo Guerra –uno de los comisarios de la exposición, junto con Rafael Garrido Pena e Íñigo García Martínez de Lagrán- se ha empeñado en hacer de Ambrona un referente mundial del Neolítico, y a fe que lo está consiguiendo. Recordemos que allí, hace unos dos o tres años, se fabricó una rudimentaria cerveza que bebían nuestros antepasados “Un brindis con el pasado: La cerveza hace 4500 años en la Península Ibérica”, y no olvidemos su preciosa –nos cuesta utilizar este término, pero resulta apropiado en este caso- publicaciónEl Mundo de Oci”.


La aventura –pues toda excavación arqueológica lo es- dio comienzo, como explican en el folleto de la exposición, en 1994, con una primera intervención de urgencia en la tumba de la Peña de la Abuela. Cuatro años después “se desarrolla una prospección intensiva que permite identificar una espectacular concentración de más de un centenar de yacimientos arqueológicos”. No olvidemos que en el siglo XIX, ya el marqués de Cerralbo excavó por los alrededores de esta concentración, dando como resultado restos fósiles de elephas antiquus, que se han mantenido in situ y sirven de referente paleontológico.


Durante estos años se han estudiado poblados al aire libre de Ambrona –“La Revilla del Campo” y “La Lámpara”; de Miño “El Abrigo de Carlos Álvarez” (bautizado así en homenaje al director del Archivo Histórico Provincial de Soria, fallecido a edad temprana); y varias tumbas neolíticas, además de la de “La Peña de la Abuela”, “El Túmulo de la Sima” y “La Tarayuela”.

Estos estudios han permitido identificar “la llegada de los primeros grupos neolíticos en torno a mediados del VI milenio a.C.”, con su agricultura cerealista y ganadería desarrollada, alfarería, secuencia funeraria a lo largo de los siglos: “En la fase más antigua de alguno de estos sepulcros se pudo documentar un curioso procedimiento de clausura por medio del fuego (tumbas de calero), que convertía las cámaras de caliza en costras de cal que sellaban el nivel funerario”.

soria-goig.com

VOLVER

©soria-goig.com